Inversión petrolera en jaque: El dilema de las 22 perforaciones y los millones que Santa Cruz deja de percibir.

A cuatro meses de la histórica transición tras la salida de YPF, las nuevas operadoras comienzan a mostrar los primeros movimientos de equipos, pero el ritmo operativo está lejos de las metas contractuales. El pliego es claro: las empresas deben cumplimentar un mínimo de 22 perforaciones anuales para garantizar la sostenibilidad de la Cuenca, una cifra que hoy parece una meta lejana frente a la realidad del campo.
La demora en la ejecución de los 1.259 millones de dólares comprometidos en la Licitación N° 006/2025 no solo afecta el empleo, sino que impacta directamente en las arcas provinciales.
Si tomamos en cuenta que un pozo promedio en la zona convencional puede aportar entre 12 y 20 metros cúbicos diarios de crudo, la falta de las 22 perforaciones anuales comprometidas representa una pérdida de producción estimada en miles de barriles mensuales. En términos de Regalías Petroleras Santa Cruz deja de percibir millones de dólares mensuales, que con un barril internacional estable y el beneficio del Decreto 59/2026 (retenciones cero al crudo convencional), la falta de inversión ya no es un problema de rentabilidad, sino de ejecución.
FOMICRUZ: El árbitro que debe marcar la cancha

En este escenario, el rol de FOMICRUZ S.E. (Fomento Minero de Santa Cruz) se vuelve vital. Como empresa estatal con participación en las áreas y brazo técnico del Gobierno, su función de seguimiento y control de cumplimiento es la garantía de que las concesiones no se conviertan en activos especulativos.
La sociedad estatal tiene la potestad de auditar no solo la producción, sino el cumplimiento efectivo de los planes de inversión. Ante la falta de inicio de las 22 perforaciones mandatorias, FOMICRUZ es el organismo encargado de elevar los informes que podrían derivar en sanciones o, en última instancia, en la reversión de las áreas, un pedido que el sector gremial ya ha puesto sobre la mesa.
El análisis de Rafael Güenchenen: “El margen de espera se agotó hoy”

El secretario general del Sindicato de Petroleros Privados, Rafael Güenchenen, ha sido tajante al marcar el límite de la paciencia sindical. A pesar de haber acordado recientemente la suba de un equipo perforador con CGC, y movimientos de unidades con Brez y Roch, el dirigente asegura que estos avances son insuficientes.
“Pasaron 120 días. ¿Dónde están las 22 perforaciones anuales comprometidas? Los trabajadores ya cumplieron su parte para estabilizar los yacimientos, pero no vamos a permitir que la inversión se quede en los papeles mientras hay 4.000 pozos inactivos”, sentenció Güenchenen.
Para el líder gremial, la suba de un equipo de perforación tras cuatro meses de gestión es apenas un gesto inicial que no compensa la inactividad acumulada. El sindicato advierte que, de no presentarse cronogramas concretos que reflejen la inversión millonaria prometida, el próximo paso será el paro general y la exigencia formal al Ejecutivo provincial para que se retiren las concesiones a quienes no producen.

La industria en Santa Cruz ha superado la etapa de transición administrativa.

Con los beneficios fiscales nacionales vigentes y la paz social garantizada, la pelota está en el campo de las operadoras. La provincia no puede permitirse el lujo de esperar: cada pozo no perforado es capital que se fuga y futuro que se posterga. La mirada está puesta ahora en los próximos días, donde se espera un rápido cumplimiento de los pliegos firmados y la generación de puestos de trabajo.
Fuente: La Vanguardia del Sur.