La inflación volvió a bajar, pero advierten que es por la caída del consumo y la pérdida del poder adquisitivo

La Patagonia registró una inflación del 1,6% en junio, por debajo del 1,9% nacional. Sin embargo, el economista César Herrera sostuvo que la desaceleración de los precios responde a la debilidad del consumo, provocada por salarios que pierden capacidad de compra frente al aumento de los servicios.

La inflación en la Patagonia volvió a ubicarse por debajo del promedio nacional al registrar un 1,6% durante junio, frente al 1,9% del Índice de Precios al Consumidor (IPC) informado para todo el país. Sin embargo, para el director del Observatorio de Economía de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), César Herrera, el dato esconde una realidad preocupante: la baja de la inflación no responde a una mejora de la economía, sino a una fuerte retracción del consumo producto de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

En diálogo con el programa Aquí y Ahora, Herrera explicó que el principal factor detrás de la desaceleración inflacionaria es el deterioro de los ingresos de las familias. “No consumimos más porque una parte cada vez mayor del salario se destina a pagar agua, gas, electricidad y otros servicios. Entonces la gente recorta salidas, recreación, cultura y otras compras”, afirmó.

El economista sostuvo que el actual plan económico logra contener la inflación, pero a costa de una caída del consumo interno. Según indicó, muchos comercios tampoco trasladan completamente sus mayores costos a los precios porque las ventas son insuficientes. “Los mayoristas aumentan, pero el minorista no puede remarcar porque no vende. Absorbe esos incrementos hasta que llega un punto en que ya no puede sostenerlo”, explicó.

En ese contexto, consideró que mientras la demanda siga deprimida es probable que la inflación continúe por debajo del 2% durante los próximos meses, aunque aclaró que eso no implica una mejora en la situación económica de la población.

Herrera adelantó además que el Observatorio está actualizando los valores de la canasta básica para la región. Las últimas estimaciones ubican ese costo cerca de los 1,9 millones de pesos tanto para Santa Cruz como para Comodoro Rivadavia, cifra que volvería a incrementarse con la nueva medición.

El especialista remarcó que, si bien el salario promedio registrado puede ubicarse por encima de ese monto, la realidad es muy dispar entre los distintos sectores laborales. Señaló que sólo algunos convenios, como los vinculados a hidrocarburos, servicios públicos, sistema financiero y parte de la industria metalmecánica, mantienen ingresos claramente superiores al promedio.

En contraste, advirtió que los trabajadores del comercio uno de los principales sectores generadores de empleo perciben salarios cercanos a los dos millones de pesos, apenas suficientes para cubrir la canasta básica cuando existe un único ingreso familiar. La situación, aseguró, es aún más compleja para gran parte de los empleados públicos, especialmente docentes y otros trabajadores estatales, cuyos ingresos iniciales continúan muy por debajo del costo de vida estimado para la región.

Para Herrera, el descenso de la inflación representa una señal positiva desde el punto de vista estadístico, pero pierde valor cuando se explica por la caída del consumo y el deterioro del poder de compra de los hogares. En ese escenario, advirtió que el desafío sigue siendo controlar los precios sin profundizar la pérdida de ingresos de la población.