La Unidad de Gestión Local (UGL) del PAMI atraviesa un profundo estado de desgobierno y abandono institucional. La directora ejecutiva, Paula Álvarez, se ausentó y dejó al mando a una administrativa en lugar de la jefa del Departamento Médico, dejando el organismo sin conducción formal real.
En medio del colapso, los principales jefes de área —como Maximiliano y Matías Velázquez Kruger, este último denunciado penalmente por acoso y violencia laboral— se encuentran de viaje en el Caribe, similar situación de ausencia se da con Lucas Oyarzo, quien asiduamente se encuentra mas abocado a “dar la batalla cultural” en redes que a revestir las funciones establecidas en su designación.
Como resultado, las instalaciones carecen de calefacción, limpieza e insumos médicos esenciales, como prótesis y elementos de ostomía, afectando gravemente a los jubilados y afiliados.
Mientras el personal que sostiene la institución a diario sufre la cancelación arbitraria de partes diarios y la negativa de vacaciones, se agravó el conflicto gremial: una trabajadora que había logrado su reincorporación fue nuevamente separada de su puesto y suspendida sin fundamentos, mediante un expediente impulsado por las autoridades junto al diputado nacional y precandidato a gobernador libertario Jairo Guzmán.
Los trabajadores exigen un freno urgente a esta persecución sistemática y una gestión que dé respuestas a los afiliados.