La Confederación Argentina de la Mediana Empresa cuestionó la explicación oficial sobre el sobreendeudamiento de los hogares y sostuvo que la pérdida del poder adquisitivo obliga a financiar consumos básicos. Además, advirtió que la recesión sigue golpeando al comercio y a las pymes en todo el país.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) salió al cruce del Gobierno nacional y aseguró que el creciente endeudamiento de las familias argentinas no está vinculado a gastos de lujo o consumos suntuarios, sino a la necesidad de financiar productos esenciales como alimentos y medicamentos. La información fue difundida por la Agencia Noticias Argentinas.
El vocero de la entidad, Salvador Femenía, afirmó que la pérdida del poder adquisitivo es el principal factor detrás del aumento de las deudas en los hogares y sostuvo que la recuperación económica que señala el oficialismo “no llega a la economía real”.
En declaraciones a Radio Rivadavia, Femenía describió un escenario de recesión que afecta al mercado interno y, en consecuencia, a las pequeñas y medianas empresas de todo el país. Según explicó, la falta de consumo, los elevados costos logísticos y la presión tributaria continúan generando cierres de comercios y dificultades financieras para el sector.
“Cuesta mucho llegar a fin de mes”
El dirigente pyme señaló que el problema comenzó a profundizarse tras un período de recuperación registrado entre fines de 2024 y los primeros meses de 2025, cuando muchas familias recurrieron al crédito para sostener el consumo. Sin embargo, aseguró que luego se combinaron la suba de las tasas de interés y el freno a las paritarias, lo que terminó deteriorando los ingresos.
“Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza. Hay una restricción de ingresos en la clase media trabajadora y esto se nota porque no hay consumo”, afirmó.
Femenía también rechazó la idea de que los préstamos se destinen principalmente a la compra de electrodomésticos o artículos de entretenimiento. Por el contrario, sostuvo que los únicos rubros que logran sostenerse son los vinculados a alimentos, bebidas y farmacias.
Además, recordó que el uso de tarjetas para comprar productos básicos ya se observaba durante el último tramo del gobierno anterior, por lo que consideró que se trata de un proceso que se viene profundizando desde hace tiempo.
Pymes en dificultades y locales vacíos
El vocero de CAME advirtió que la crisis del consumo tiene un impacto directo sobre las pymes que dependen del mercado interno. Explicó que la caída de las ventas provoca demoras en los cobros, problemas para afrontar pagos a proveedores y mayores dificultades para cumplir con las obligaciones impositivas.
En ese contexto, señaló que la entidad solicitó la implementación de un plan de pagos para aliviar la situación financiera de las empresas, ya que muchas enfrentan embargos por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
También cuestionó el discurso oficial sobre una supuesta recuperación del comercio y aseguró que el cierre de empresas sigue siendo una realidad visible en distintas ciudades del país.
El comercio electrónico no compensa la caída
Femenía relativizó el impacto del comercio electrónico como motor de recuperación y sostuvo que representa una porción limitada de la actividad comercial argentina, por lo que no alcanza para compensar la caída de las ventas en los locales físicos.
Finalmente, aseguró que la situación se repite en todo el territorio nacional y alcanza también a las economías regionales, al considerar que las políticas económicas nacionales condicionan por igual a todas las provincias.
Según el dirigente, las pymes enfrentan un “combo” de problemas que incluye altos costos laborales, presión impositiva y logística, factores que se vuelven aún más difíciles de afrontar en un contexto de escasez de consumo.