V.L.L.C.: Se profundiza la caída del consumo en Santa Cruz: las ventas de alimentos bajaron 17%

Un nuevo relevamiento de la Federación Económica provincial muestra que las compras esenciales siguen retrocediendo. Los comerciantes advierten cambios en los hábitos de las familias, mientras la comparación con agosto revela un deterioro mayor frente al año pasado.
Las ventas de alimentos y bebidas en Santa Cruz cayeron 17% durante septiembre respecto del mismo mes de 2025, según el Índice Provincial de Actividad Económica elaborado por la Federación Económica de Santa Cruz (FESC).

El rubro también retrocedió 3,1% frente a agosto y acumuló una baja del 11,8% en los primeros nueve meses de 2026. Fue el sector con mayor caída interanual dentro del relevamiento.

De una caída del 9,6% al 17%
El nuevo resultado profundiza una tendencia que Nuevo Día había informado en septiembre: durante agosto, las ventas de alimentos y bebidas habían bajado 9,6% interanual.

En septiembre, esa caída llegó al 17%. La diferencia muestra que la distancia respecto del nivel de ventas del año anterior se amplió.

Esto no significa que las compras hayan bajado 17% en un mes: ese porcentaje compara septiembre de 2026 con septiembre de 2025. El retroceso frente a agosto fue del 3,1%.

Compras más ajustadas al bolsillo
Según los comerciantes consultados, las familias concentran sus compras en productos básicos, reducen cantidades y buscan alternativas más económicas.

La menor disponibilidad de dinero y la pérdida de poder adquisitivo aparecen entre las dificultades señaladas para sostener las ventas.

El informe fue difundido por Ahora Calafate y corresponde a un relevamiento realizado entre el 1 y el 16 de octubre, sobre 104 comercios y prestadores de servicios de distintas localidades santacruceñas.

Qué mide el informe
El indicador general registró una caída interanual del 11% en septiembre. Abarca actividades comerciales y de servicios, especialmente pequeñas y medianas empresas: no representa una medición de toda la economía provincial ni del consumo de cada hogar.

Dentro de ese universo, el resultado de alimentos aporta una señal concreta: el retroceso también alcanza a las compras cotidianas, aquellas que forman parte del presupuesto básico de las familias.