Daniel Scioli el irrompible y el tiro al pie que se pega el propio Milei al decir que va a terminar con la casta y pone “al más casta”, corrupto y panqueque político, en la cartera de Turismo.

Si a cualquiera de nosotros le hubieran contado antes de las elecciones que Daniel Scioli iba a ser uno de los principales Ministros de Javier Milei, no lo hubiéramos creído, atentos al mensaje que en aserradero libertario blandía el candidato “anticasta”.

Sin embargo, en la política todo es posible, hasta lo imposible. Por lo tanto, el inefable funcionario alfombra, que siempre está listo como soldado de reserva para entrar en acción donde lo llamen, aunque deba taparse la naríz él o quienes lo convocan, en vez de seguir en el cómodo puesto de embajador en Brasil donde cobraba más de 15 mil dólares billetes por mes, para no hacer nada, puesto que tenía asegurado, no le hizo cara fea a los recién llegados libertarios y se enroló en las huestes de Milei como uno más (¿Cuánto más cobrará por ese salto?).

Daniel Scioli es la persona más casta que puede haber alrededor del presidente, es parte integrante de este gobierno y Javier Milei, con este pase galáctico, se compra definitivamente la calificación de mentiroso, farsante y oportunista de campaña, un símil a Sergio Massa, a Alberto Fernández o a Cristina Fernández, a quienes criticó y ahora en el poder, hace lo mismo.

Más allá de este enorme descalabro que implica la famosa “ley ómnibus”, una suerte de revuelto de cientos de leyes muchas de las cuales no tienen ni necesidad ni urgencia y hacen perder el objetivo de cambiar muchas cosas, precisamente por lo confuso e inconstitucional que transforma al proyecto, el gobierno nacional ha bajado tantos escalones en sus pretensiones para lograr un arreglo, que presumo, la llegada de Scioli puede ser una de sus claudicaciones; sin embargo, la propia agencia nacional de noticia afirma que Scioli y Milei se conocen desde hace varios años, por lo tanto la entrada del motonauta al gobierno, es un panquecazo más de este peronista radicalizado, que fue alianza, fue menemista, duhaldista, alfombra de Néstor y Cristina, rozó al macrismo y ahora es libertario.

Corrupto, con procesos por delitos graves de enriquecimiento ilícito, denuncias de todo tipo, con colaboradores e intendentes que tenían dragones cargados de dólares en los patios, una larga historia de aprietes y reuniones cuasi mafiosos en La Ñata y hasta fuertes vínculos con el mundo del hampa y del sindicalismo más abyecto, como fuera denunciado hace algunos años por un ex intendente del conurbano quien contó cómo los recibía en su quinta: esperaba que estuvieran todos los invitados en el quincho y aparecía Sclioli para recibir el saludo de cada uno de los que iban a besarle el anillo y pedirle fondos y algunos otros favores.

Fue uno de los peores gobernadores de la provincia de Buenos Aires, un arrastrado político sin dignidad ni convicción, a quien Néstor Kirchner lo denigró públicamente y Cristina lo usó para meter a su hijo en la política barrosa del conurbano, permitiendo que Scioli junto a Carlos Zannini, en aquella candidatura a presidente signada por el fracaso, recorrieran el país pidiéndole a la gente que votara la aventura política de Máximo Kirchner como diputado y hablaban por él, dado que el pretendido “jefe de la Cámpora” no sabía hacerlo.
Este personaje, de lo peor de la política argentina, es el mayor referente de la casta que dice odiar Milei. Scioli es “tan casta” que es un émulo de Martín Insaurralde, no solo por usar fondos públicos para darse los gustos de bont vivant mientras dejaba en la ruina a la provincia, sino porque compartió con el corrupto intendente de Lomas de Zamora los amores de Sofia Clérici, la misma del yate y con la que Scioli viajaba en el avión oficial a paraísos (no solo fiscales) sino terrenales a pasar los fines de semana. Todo esto sin repasar aquella imperdonable parodia política que hizo junto a su ex esposa Carina Rabolini, tratando de simular un matrimonio para los ojos del votante distraído.

A Daniel Scioli, Javier Milei lo puso a manejar el Ministerio de Turismo donde los fondos discrecionales pasarán por la única mano del peor gobernador que tuvo la provincia, el hombre multifunción que fue parte de todos los gobiernos nacionales, quien solo tiene fe y esperanza de que siempre podrá prenderse de un nuevo curro político para seguir facturando esté quien esté en el poder y así le cueste la poca dignidad de la que carece.

Según Javier Milei está “contra la casta política”; si es así, lo disimula muy bien. De acuerdo a la realidad que muestra su gobierno, la sigue favoreciendo, la emplea, la contiene y los costos, que supuestamente iban a pagar ellos, los sigue pagando el pueblo, como siempre. (Agencia OPI Santa Cruz)