La Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento y de los Productos Sanitarios (ANSM) de Francia advirtió a médicos y pacientes sobre algunos peligros relacionados con el uso del ibuprofeno y del ketoprofeno.

 Según estas investigaciones preliminares, estos fármacos podrían agravar las mismas infecciones que se pretende curar con ellos. A raíz de estas hipótesis, la ANSM ha pedido una investigación de estos medicamentos mayor, a nivel europeo.

La ANSM, que en junio pasado lanzó un estudio farmacológico realizado en sus centros de Tours y Marsella, acaba de emitir una serie de recomendaciones. La primera es la de privilegiar el uso de paracetamol antes que el de ibuprofeno y el ketoprofeno en caso de dolor o fiebre. Sobre todo cuando se trate de una infección como anginas, rinofaringitis, otitis, tos, infección pulmonar, así como para una lesión cutánea o varicela.

No es la primera vez que este tipo de alarmas se encienden en relación a estas drogas, antiinflamatorios no esteroides. Ya en 2005 la autoridad de control de Medicamentos de Estados Unidos (FDA) indicó que estos fármacos pueden causar ataques cardíacos y/o cerebrovasculares.

¿Qué opinan los especialistas en Argentina? “Hasta la actualidad no se manejan datos contundentes. Sí, en algún momento, se relacionó el ibuprofeno con alguna anomalía cardíaca”, explicó Ricardo Saxton, titular de Farmacología de la Universidad Maimónides y Jefe de farmacia de Fleni, ante la consulta de Página12. En el caso del paracetamol “hay muchas más evidencias de que el uso crónico y prolongado puede generar daño hepático y ya se sabe que la ingesta aguda, es decir, cuando alguien se intoxica, causa daño hepático gravísimo y a veces hay que recurrir al trasplante”.

En el caso del ibuprofeno y las aspirinas hay otros efectos adversos conocidos, “relacionados con erosión gástrica y posibilidad de úlceras”, cuenta Saxton, quien también invita a bajar el tono de pánico: “Por ahora, cómo se está encarando la noticia me parece un poco alarmista. Yo no mandaría a la gente corriendo a volcarse al paracetamol, sino a discriminar entre el uso correcto y el crónico”.

Para Christian Höcht, Profesor de la Cátedra de Farmacología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica la UBA, “la información que aparece hasta ahora es de muy bajo rigor científico”. Se trata de “estudios de fármaco-vigilancia” en los que se busca establecer alguna relación entre el uso de un medicamento y eventos adversos raros.

Por eso “es muy difícil en este tipo de estudios encontrar una causalidad entre el uso del ibuprofeno y el riesgo de infecciones, porque puede haber otras causantes no controladas que expliquen la aparición de esas infecciones”, indicó Höcht. “Sí puede ser que la acción de estos medicamentos predisponga a la aparición de infecciones porque generan una baja momentánea de las defensas, pero eso es inherente a cualquier antiinflamatorio no esteroide, ya sea ibuprofeno, diclofenac, aspirina”.

El problema real es el uso continuo en dosis elevadas de cualquier antiinflamatorio, “porque puede generar daño a nivel intestinal e incluso hemorragias”. El uso excesivo también puede causar “efectos adversos cardiovasculares como infartos y daños a nivel renal en personas predispuestas” a este tipo de problemas, explica Höcht, quien también afirma que, cuando se trata de fármacos de venta libre, a lo que se debe prestar atención es al “buen consumo”, es decir, “dosis bajas y períodos de no más de cinco días, salvo indicaciones muy específicas”.

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