Se trata de un jubilado de 65 años, quien está en la terapia intensiva del Hospital Regional desde octubre de 2018.

 Desde entonces, los médicos piden que sea derivado a un centro de mayor complejidad porque no pueden retirarle la respiración mecánica, sin embargo, el PAMI se niega y su esposa debió presentar un amparo. 

Por Sara Delgado – sdelgado@laopinionaustral.com.ar

Francisco Guenul Silva es un jubilado de Rio Gallegos que, el 4 de octubre del año pasado, ingresó a Terapia Intensiva del Hospital Regional con antecedentes de hipertensión arterial y un cuadro compatible con neumonía. Una tomografía de cerebro determinó que tenía una lesión con la que se fue deteriorando al punto de que tuvieran que intubarlo y darle ventilación mecánica. Actualmente, el jubilado está estable, pero depende de un respirador y los médicos solicitaron a la familia que consiga una derivación con un vuelo sanitario urgente, para que puedan retirarle los equipos y reciba rehabilitación neuromotora y respiratoria en un centro de mayor complejidad.

Es decir, no sólo no pueden hacer más por él en el Hospital Regional, sino que, además, el abuelo está sometido a la posibilidad de contraer cualquier infección intrahospitalaria, cuando a estas alturas debiera estar rehabilitándose. El otro camino sería “prolongar su estado indefinidamente hasta que ocurra lo inevitable”, es decir, esperar que se muera.

Delia es su compañera hace más de 30 años y en los últimos meses hizo varias presentaciones ante las oficinas del PAMI para que le dieran la derivación, sin embargo, en contestaciones de su responsable, Ernesto Cruz, le fueron sistemáticamente negadas.

La primera nota se presentó el 3 de diciembre de 2018 y al no tener respuesta, Delia volvió a hacer el pedido 10 días más tarde, obteniendo como contestación que el “weaning”, es decir, el procedimiento de retirarle todas las conexiones respiratorias, podría hacerse tranquilamente en Río Gallegos y una vez que eso suceda, recién ahí evaluaría el PAMI si amerita o no permitirle el tratamiento de rehabilitación.

El 20 de diciembre, la compañera de Francisco insiste, pero el director ejecutivo local del PAMI le responde que el procedimiento para el jubilado va a ser riesgoso en Río Gallegos y en cualquier parte, así que le repite que el Regional se ocupe de él. En el mes de febrero, la familia de Francisco hace su ultimo pedido para que lo deriven, pero en esta ocasión ni siquiera le responden.

“Es decir que para el PAMI como no existe riesgo de vida y la práctica de destete o weaning siempre es dificultosa; mi concubino debe permanecer en esta condición en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Regional de Río Gallegos, lugar donde se encuentra internado desde el día 4 de octubre de 2018, sin más tratamiento que la ventilación mecánica, a la espera de una nueva infección intrahospitalaria (neumonía asociada a la ventilación mecánica) o de una curación milagrosa”, se lee en el amparo presentado en el Juzgado Federal de esta ciudad, donde tampoco fueron del todo piadosos, ya que le solicitaron a Delia que hiciera las diligencias en Capital Federal.

Sin piedad

Francisco es un jubilado que cobra menos de $ 20 mil mensuales y su pareja cobra apenas $ 12 mil, por lo tanto es imposible en su realidad acudir a prestadores de salud privados 

La demanda advierte que el director local de PAMI está violando las obligaciones de organismo, que debe garantizar, “por sí o por terceros, a los jubilados y pensionados del régimen nacional de previsión y del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones y a su grupo familiar primario, las prestaciones sanitarias y sociales, integrales, integradas y equitativas, tendientes a la promoción, prevención, protección, recuperación y rehabilitación de la salud, organizadas en un modelo prestacional que se base en criterios de solidaridad…”.

El amparo que Delia presentó, con el patrocinio de las abogadas Cecilia López y de Ana María Calixto, también reclama que se dicte una medida cautelar porque mientras la agencia riogalleguense del PAMI se niega a habilitar a Francisco un vuelo sanitario y la derivación a un centro de tercer nivel, podría morirse en razón de que “denigran su calidad y dignidad de vida”.

Es interesante además que, en el amparo, Delia tuvo también que relegar la posibilidad de peticionar por ser la acompañante de Francisco si acaso saliera la derivación. En su lugar puso a su hermano, ya que, como ella es quien cobra la jubilación de ambos, “en cada oportunidad que cobro sus haberes, debo presentarme personalmente con la credencial” y si ella no va, “estamos en condiciones de perder su jubilación”.

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