Es difícil decir qué actitud tomará Eduardo Costa en su carrera política luego de su cuarta derrota consecutiva por llegar a la gobernación.

Lo cierto es que anoche, luego de que la tendencia fuese irreversible para Cambiemos, por primera vez el senador evitó mostrarse en público y, por el contrario, mandó a dos jovencitas a reconocer la derrota.

El radical Eduardo Costa, que desde 2015 es la pata de Cambiemos en Santa Cruz, perdió las elecciones a la gobernación, un espacio que ansía desde su irrupción en el escenario político santacruceño, allá por la crisis de 2007.

La derrota le llegó por cuarta vez consecutiva y en esta oportunidad de nuevo frente a Alicia Kirchner, contra quien enfocó su campaña poniendo en la centralidad del discurso el tema de la ‘corrupción’.

Aún cuando el último día previo a la veda electoral Costa echó mano, casi con desesperación, a prometerles a los estatales que les daría un 35% de aumento, su imagen no logró remontar.

Temprano en la mañana, cuando le tocó votar en la Escuela N° 1 de Río Gallegos, Costa dijo que se trataba de una elección “que define la historia de Santa Cruz. Trabajamos mucho y ahora confiamos en la voluntad del pueblo”.

Pero anoche, pasadas las 23 horas, en el Comité Radical, donde muy especialmente se habían apostado cronistas del grupo Clarín, no hubo pronunciamientos sobre un escrutinio que apenas había reflejado el 10% de las mesas.

Evidentemente, el dato que manejaban en ese entorno era el de una tendencia inequívoca a favor del lema que se construyó con tres candidatos que anclaron en el terruño la unidad que propuso el frente electoral que llevó al triunfo de Alberto Fernández.

Dos jovencitas aparecieron en el comité y se dirigieron a los periodistas para informales que Costa no aparecería. No son funcionarias y tampoco las acompañaba nadie del entorno electoral de ‘Nueva Santa Cruz’, ni siquiera aquellos y aquellas con candidaturas.
“Queremos agradecerles que vinieron, la espera, poner el cuerpo, todo. Y bueno, nada, eso… lamentablemente Santa Cruz siguió la tendencia nacional y bueno, Eduardo seguramente mañana…”, manifestaron.

Les consultaron si acaso el senador se había comunicado con la gobernadora para reconocer su triunfo, pero las mujeres respondieron que no lo sabían y que “Eduardo seguramente mañana va a salir a dar su opinión al respecto, pero les agradece el haber estado, bancado y les pide disculpas”, cerraron.

La idea de que Costa perdiera nuevamente sólo porque la ‘ola’ de la fórmula Fernández-Fernández tuvo un respaldo apabullante frente a Cambiemos no es suficiente. Sobre todo porque el propio Costa fue el responsable de una discusión que llegó a la Justicia para evitar la mala imagen que Mauricio Macri construyó en Santa Cruz, a partir de un pedido a la Cámara Nacional Electoral para que prohibiera la unión de boletas.

Toda esta trama, que llevó semanas de idas y vueltas, no sólo pretendió evitar que se viera afectado por el rechazo a la gestión presidencial, sino, y por sobre todas las cosas, que la propia Kirchner no obtuviese el envión de su propia cuñada y expresidenta de la Nación.

Fallaron los cálculos y el de anoche, aunque por interpósitas personas, fue el reconocimiento de un ardid que fracasó sumariamente.

Aunque Cambiemos dice no compartir la Ley de Lemas y de hecho intentó impugnarla en 2015, esta vez jugó con todas las cartas del sistema. Puso a siete candidatos frente a los tres del lema justicialista.

Sin embargo, los intendentes de Las Heras, José María Carambia; de Pico Truncado, Omar Fernández; de Puerto San Julián, Antonio Tomasso; junto al dirigente deseadense Héctor Vidal; la diputada Gabriela Mestelán, y José Blassioto, no cumplieron con las expectativas de sumarle lo suficiente.

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