La sala de la Cámara Oral de la Primera Circunscripción de Río Gallegos fue el escenario del debate oral




Que tiene al joven Marcelo B. como imputado de dos causas distintas con una misma calificación sobre lesiones leves, agravadas en concurso real con amenazas. Su víctima, Celeste G, brindó un testimonio desgarrador y el fiscal solicitó una pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo.

El martes 15, cerca de las 09.00 horas se constituyó el Tribunal Oral de la Primera Circunscripción Judicial en su sede, a fin de analizar dos causas articuladas por lesiones leves, agravadas en concurso real con amenazas, que tienen como autor a Marcelo B.

El Tribunal estuvo integrado por la Dra. Rosa Núñez, la Dra. Candela García y estuvo presidido por el Dr. Joaquín Cabral. Mientras que las partes estuvieron representadas por el Fiscal, el Dr. Gabriel Giordano y el imputado con la asistencia del defensor de oficio, el Dr. Santiago Lozada.

Al joven, de 28 años de edad, se le imputa en una de las causas, que el 24 de octubre del 2015, cerca de las 08.00 horas, en el interior de la vivienda de la calle El Ceibo al 250, habría agredido físicamente a su pareja conviviente, Celeste G. mediante un golpe de puño en la nariz, ocasionándole lesiones.

Ese día, Celeste G. se encerró en la habitación para resguardar su integridad física, mientras que Marcelo B. le profería amenazas -“Cuídate. Si me dejas, te mato. Te voy a matar, te voy a reventar”-, al tiempo que pateaba y golpeaba la puerta del dormitorio.

SE PUSO CELOSA

En el inicio del debate se dio lectura de las declaraciones de Marcelo B. ya que desistió de aportar su testimonio en la sala. En su momento, declaró que esa noche fueron a bailar y al ingresar al lugar señaló que: “una chica me saludó, por lo que Celeste se puso celosa y cuando llegamos al domicilio comenzamos a discutir por este tema. Me quería ir de la ciudad por inconvenientes con la familia de ella, por anteriores denuncias. En un momento me retiro a la cocina y cuando vuelvo a la habitación ella ya no estaba ahí”. Entonces, llegó la Policía y el joven alegó que sólo discutieron, pero que no le pegó, ni la amenazó.

Para la Justicia la versión del encartado fue inconsistente, al momento de cotejarlo con los testimonios de la propietaria de la vivienda y un efectivo policial. Además, su pericia psicológica psiquiátrica dejó constancia que el año anterior al hecho, el imputado fue examinado en tres oportunidades y por hechos de similares características. Es decir, que se encontraba en condiciones de comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones.

CORRí Y ME ENCERRé

La denunciante de estas dos causas, Cecilia G. prestó su declaración frente a los magistrados ese mañana, previo de solicitar que se retire al imputado de la sala, y con las siguientes palabras comenzó su relato: “Ese día…”, hizo una pausa y con voz temblorosa trató de recomponerse: “habíamos compartido algo en la casa y después salimos al boliche y nos encontramos en Chocolate, porque salimos por separado. Nos encontramos y nos reunimos con una pareja – vecinos- y de pronto se puso nervioso, alterado y empezó a hablarme fuerte. Yo en un principio le dije que se calme y me confíe el problema”, y explicó: “no era mi casa, estábamos alquilando”, para proseguir: “él fue empeorando hasta que comenzó a ponerse agresivo y entre agresiones y amenazas, en un momento me golpeó la cara… y yo quedé medio shockeada, medio no sabía lo que hacía, corrí y me encerré en la pieza, y él empezó a patear, a golpear la puerta, que le abra, que me iba a golpear, y me quedé encerrada…”

Cecilia no negó que los dos habían ingerido alcohol esa noche, pero la conducta de Marcelo B. se manifestó alterada: “Estaba medio paranoico, no sé si me entienden”. Al ser consultada si esta fue la primera agresión por parte del joven, ella señaló: “No, han sido varias agresiones y he hecho denuncias en el Penal 2, en el 3, en la OVD, en la Comisaría de la Mujer” y hasta señaló que la Oficina de Violencia Domestica se le impuso al Marcelo B. una prohibición de acercamiento: “No podía tener ningún tipo de contacto”, y eso fue antes de que ocurriera el episodio de la calle El Ceibo.

En cuanto a la causa por un hecho sucedido en la vía pública, y anterior al hecho antes mencionado, Cecilia G. recordó que: “Ese día la Policía me lo sacó de encima, porque me estaba golpeando en el piso” y añadió que “en ese tiempo estábamos separados, y ya estaba el tema de que no se me podía acercar y todo eso”. No obstante, “se acercó, me sorprendió por detrás y me entró a golpear la nuca. Yo no entendía nada. Ni siquiera lo vi pasar. Cuando me iba para la casa de mi vieja, me atacó por detrás y cuando me doy vuelta, me tiró el pelo, me arrojó al suelo y comenzó a agredirme. Cuando llegó la policía, trataron de sacármelo de encima, pero no me soltaba”.

LOS CELOS, EL NUDO DE LA HISTORIA

Marcelo y Celeste comenzó a salir en el 2014, aproximadamente porque ella no pudo precisarlo, pero no siempre su relación estuvo invadida por las agresiones, ya que esto: “Era cada vez que él consumía alcohol, porque le pintaban los celos y no podía hablar con nadie y si lo hacía, tenía que estar él”. La joven actualmente se encuentra en tratamiento psicológico y psiquiátrico porque sufro de depresión, a causa de los ataques imprevistos de Marcelo B.

La convivencia había comenzado un mes atrás y describió como se sucedieron los hechos en la casa de la calle El Ceibo, ese 24 de octubre del año pasado, siendo las 08.00 horas, en circunstancias que la pareja regresaba a su domicilio, tras haber concurrido a un local bailable: “Marcelo estaba como enojado, me reprochó sobre qué había estado haciendo, y le dije que sólo había estado con amigas, pero él se puso agresivo”, le propinó a Celeste un golpe de puño en la nariz, la insultó y amenazó, gritándole –Hija de puta, te voy a matar, te voy a reventar-“. La puerta del dormitorio era el límite entre la agresividad de Marcelo B. que arremetía a patadas la puerta, y el temor de Cecilia G. que ya había atravesado la cama para que el límite no se desvaneciera. La tranquilidad de ella regresó cuando escuchó la presencia de la Policía.

UN RELATO COINCIDENTE

Celeste presentó una denuncia en la Oficina de Violencia Doméstica, en donde hace un relato coincidente con la exposición policial, pero sobre todo fue corroborado por Silvia del Valle Díaz, propietaria de la vivienda en donde se produjo el hecho violento y recordó que ese 24 de Octubre, cerca de las 07.15 escuchó ruidos por lo que se dirigió por uno de los pasillos y vio a Marcelo B. pateando la puerta de ingreso, y al acercarse constató que la misma estaba dañada, y que la pareja del joven se encontraba en la habitación, impidiendo que él accediera ya que estaba muy alterado y gritando: “Abrime, abrime, sos una porquería. La peor mujer que conocí”, cuando finalmente Celeste abrió la puerta, tenía una lesión en la nariz y otra en su mano.

Para la propietaria, los dos estaban ebrios: “Bajé porque se escuchaban gritos como que se iban a matar. Era la primera vez que pasaba una cosa así. él iba a trabajar hasta el martes porque se iba a Salta, e incluso me había hablado para ver si le podía alquilar una habitación a su mamá, y yo le dije que no”.

Recordó la resistencia que opuso Marcelo B. a la policía: “se resistía, se tiró al piso, tiraba patadas y no se lo podía calmar. Decía que no se quería ir preso”. Este testimonio coincide con la de una efectiva policial que narró que al ingresar al domicilio, observó a un sujeto muy alterado, con un golpe en uno de sus pómulos, y a la mujer con uno en la nariz.

LA AGRESIóN PREVIA

Al hecho relatado se suma un acto de agresión previo, más precisamente el 31 de agosto de 2014, alrededor de las 10 horas, cuando la joven víctima se encontraba en la intersección de las calles Juan de Garay y Ayohuma de Río Gallegos, fue sorprendida por su ex pareja, tomada violentamente del cabello y arrojada fuertemente contra el suelo, para posteriormente continuar agrediéndola físicamente mediante golpes de puños y patadas en todo el cuerpo, al igual que el personal policial que intervino. En tanto el agresor profirió en tono amenazante a la víctima – vos te vas a morir- y debió ser reducido, esposado y trasladado a la dependencia

Celeste tras la agresión presentó lesiones de carácter leve, hematomas en la región occipital y escoriaciones flanco derecho, escoriaciones en rodilla derecha, lesiones coincidentes con los testimonios.

PERFIL DE UN VIOLENTO

Si bien, en los dos hechos la ingesta de alcohol estaba presente, de las pericias psicológica-psiquiátricas se destaca que el grado de intoxicación no afectó a Marcelo B para comprender y dirigir sus acciones al momento de los hechos investigados, y agregó que su estructura de personalidad, da cuenta de un funcionamiento impulsivo e inmaduro, con tendencia a la irritabilidad y a la pérdida de control sobre sus emociones por lo que en situaciones evidenciadas como conflictivas, donde sus escasos recursos de afrontamiento son sobrepasados, pudiendo resulta peligros para sí, como para terceros.

Para la Fiscalía, los policías que observaron la agresión que se estaba llevando adelante en los hechos anteriormente descritos: “evitaron que el hecho pase a mayores, a través de la fuerza, mediante la resistencia que aún no entendemos, como no se integró el delito en su momento ante este grado de resistencia. El Ministerio público fiscal entiende que es suficientemente grave porque estuvimos ante un hecho de agresión directa, de dolo, con la debida intención y la resistencia provocada estaba dirigida en el accionar contra la víctima, más que con objeto a la autoridad prevencional”, señaló en la sala, el Dr. Gabriel Giordano.

Pero además, analizó y expuso que “El testimonio de la víctima tiene que ser el nudo Gordiano y a partir de ahí confrontar la versión  del imputado, los testigos tanto la propietaria, como la policía dan cuenta de hechos que no son de significancia. No podemos saber qué hubiese pasado si no intervenía un tercero y el acto de violencia hubiese continuado”. Pero además, subrayó esa relación de parentesco entre la víctima y victimario: “En el informe de la OVD, se indica que desde la fecha, anterior a la denuncia, ésta no había vuelto a ver a su ex pareja, o sea determina la calidad de relación que une a las dos personas involucradas”.

PENA SOLICITADA

La conducta del imputado es configurativa de Lesiones Leves Agravadas, en concurso real con amenazas, previsto y liberado por los artículos 89, en función de los artículos 92. Teniendo en cuenta que el imputado provocó en Celeste, las lesiones antes señaladas, aunados la circunstancia de que entre ellos existía una relación de pareja, las mismas deben agravarse, en función del articulo 80 (1). En cuanto a las amenazas las mismas se encuentran comprobadas, no solo por los dichos de la víctima, sino también por personal policial que estaba en el lugar.

Por lo expuesto, el fiscal Gabriel Giordano pidió cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo. En tanto que el Dr. Santiago Lozada, defensor de Marcelo B. solicitó que la calificación quedara como lesiones leves, sin agravante y un mínimo de la pena de lesiones leves.

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