Fueron detenidos durante una serie de allanamientos en que se secuestraron 126 tizas de cocaína. Dos de ellos son efectivos de la Policía santacruceña.

La juez federal Marta Yáñez les negó la excarcelación a los cinco hombres y a las dos mujeres. Están sospechados de integrar una banda narco.

A pedido del titular de la Fiscalía Federal de Caleta Olivia, Lucas Colla y por orden de la juez federal Marta Yáñez, entre el viernes y el sábado pasado fue allanada una serie de domicilios, donde se detuvo a diez personas acusadas de integrar una banda que comercializaba estupefacientes y se secuestró 1,5 Kg. de cocaína de máxima pureza, fraccionado en 126 tizas. En la mañana del lunes fueron indagados siete detenidos, ya que los tres restantes recuperaron la libertad tras el procedimiento.
La investigación se había iniciado por una investigación preliminar realizada en el mes de abril por la Fiscalía Federal, a raíz de un llamado anónimo donde se denunció que personal de la Policía local vendía estupefacientes. Avanzado el sumario, se dio intervención al Juzgado Federal, quien delegó la pesquisa en el Ministerio Público Federal (MPF).
El representante del MPF le solicitó a la juez federal una serie de medidas investigativas, entre las que se incluyó la intervención de líneas telefónicas, que propiciaron los operativos, realizados -entre el viernes a la noche y el sábado al mediodía- por personal de la Brigada de Investigaciones de la Delegación “Comodoro Rivadavia” de la Policía Federal Argentina, que culminaron con las detenciones de los suboficiales de la Policía de Santa Cruz César (cabo) y Cristian Calderón (cabo primero), su hermano Jonathan, su padre Alejandro “Jano” y su madre -de apellido La Rosa-, Tomás Moreno e Ivón Romero.
Los operativos se iniciaron el viernes por la noche, cuando se allanaron las viviendas investigadas, donde se secuestraron las 126 tizas de cocaína y otros elementos de interés para la causa. Por otra parte, en la mañana del sábado se realizaron operativos en las comisarías Segunda y Tercera, donde prestan funciones los efectivos detenidos, aunque no se obtuvieron resultados.
Los detenidos quedaron alojados en la delegación “Comodoro Rivadavia” de la PFA y fueron indagados por la juez Yáñez, quien en los próximos días resolverá su situación procesal.
Si bien no hubo información oficial, fuentes confiables señalaron que algunos de los imputados se habrían negado a declarar amparándose en un derecho constitucional, e indistintamente fueron patrocinados por defensores particulares y oficiales.
Esposados y fuertemente custodiados, el arribo de los imputados del delito de narcotráfico se produjo alrededor de las 10:35 horas y las indagatorias se extendieron hasta bien avanzada la tarde.
La magistrada, quien estuvo acompañada por el fiscal de la causa y oficiales de Justicia, dispuso que todos permanecieran detenidos, medida cautelar que tiene una vigencia máxima de diez días hábiles.
En ese lapso deberá resolver cada una de las situaciones procesales, dictando autos de prisión preventiva o concediendo excarcelaciones de manera preventiva o definitiva.
Vale recordar que en principio fueron diez los detenidos por las fuerzas federales en el operativo denominado “Cielo raso blanco”, realizado el sábado en una casona de la calle San Julián, zona del barrio Miramar, pero tres recuperaron su libertad al día siguiente, aunque siguen vinculados a la causa.

San La Muerte
El Diario El Patagónico consignó, como hecho significativo en esta causa, que a los federales les llamó la atención que en el interior de la casona del padre de familia existieran numerosos elementos esotéricos e incluso que el flamante automóvil Chevrolet Cruze de su propiedad tenía estampada en el capó una imagen de San La Muerte.
Pudo saberse además que a muchos vecinos les llamaba la atención que los varones de esa familia hicieran ostentación de riquezas materiales que no se condecían con sus ingresos económicos por sus funciones laborales, sobre todo “Jano” Calderón, que es empleado municipal.
A todo esto, el jefe de la Unidad Regional Zona Norte de la Policía de Santa Cruz, Dante Jattar Abboud, confirmó que los dos subordinados pasarían a disponibilidad y que había solicitado un informe a la juez Yáñez para posteriormente elevarlo a la jefatura provincial.
“Hay policías buenos y malos”, afirmó el comisario Jattar Abboud y sostuvo a su vez que “vamos a tomar todas las medidas que tengamos que tomar”.
“Se van a iniciar las actuaciones administrativas correspondientes. Es que hasta acá toda la información que tenemos es extraoficial, de modo que al momento que recibamos el oficio en el que se nos informe su detención en orden a ese procedimiento, podremos iniciarlas. Estos efectivos van a ser pasados a disponibilidad en forma inmediata y se hará el pedido de cesantía de la institución”, agregó el jefe policial.
“Ellos son grandes y cada uno es responsable de lo que hace -sostuvo Abboud-, pero es lamentable que sean de la fuerza. Hay policías buenos y policías malos. Todavía no podemos saber cómo cayó esto en las filas policiales, seguramente que no muy bien, pero nosotros como oficiales superiores vamos a tomar las medidas que haya que tomar”, sostuvo el comisario, citado por el Diario Crónica.
El caso generó profunda indignación en las filas de la institución provincial, ya que vuelve a ser manchada por un nuevo caso de drogas que involucra a dos de sus integrantes.
Otro anterior, de gran resonancia y ocurrido hace poco más de un año, involucró a un policía del escalafón Bomberos, Darío Buger, quien prestaba servicios en Pico Truncado.
El mismo fue descubierto por camaradas que realizaban un control rutinario en el acceso a Los Antiguos transportando un cargamento de marihuana oculto en el baúl de un automóvil, presumiblemente con destino a Chile. El individuo escapó, pero días más tarde se entregó en el Juzgado Federal de Caleta Olivia, acompañado por su padre.
Opinion Austral

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