La mítica avenida atraviesa su momento más crítico. "Hay librerías y locales gastronómicos en situación terminal", explicaron.


Sin caminantes, sin teatros, sin marquesinas esplendorosas, sin filas para comer una porción de pizza. Así está hoy la Avenida Corrientes. El primer puntapié de su ocaso lo dio el restaurante Sorrento, que hace unas dos semanas colgó el cartel de cierre en su mítico local de Corrientes y Florida. “Informamos a nuestros clientes que por razones ajenas a la empresa, luego de 140 años de historia, Sorrento cierra sus puertas”, cita sobre su frente, aclarando que mantiene los locales de Puerto Madero y Recoleta. El problema principal fue el altísimo alquiler que rondaba los $600.000 mensuales y no pudieron sostener sin actividad y tras un cierre de más de 100 días.

“La gastronomía en la zona está muy mal. En general, son locales grandes, con mucho gasto y el delivery y el take away no funcionan. De hecho, muchos abrieron esta modalidad y volvieron para atrás”, explicó Gustavo Luraschi, presidente de la Asociación Amigos de la Avenida Corrientes, Peatonal Lavalle y Obelisco. “Consideramos que la zona está catalogada erróneamente de alta concentración de gente. Corrientes depende del turismo, de la actividad del teatro, de Tribunales, de las oficinas, y nada de eso funciona ahora”, agregó. “Hay librerías y locales gastronómicos en situación terminal”. Aún se desconoce con exactitud qué cierres son definitivos y quienes tienen espalda para seguir aguantando unas semanas más, porque depende de cuánto tiempo tengan que estar cerrados. Cuando se levante la cuarentena se revelará.
Pizzerías

Desde 1935, funciona en la zona Las Cuartetas, famosa por su pizza de molde. Hoy, trabajan allí 38 empleados que se turnan para ir a prender el horno, porque los que son de material deben encenderse todos los días para que su estructura no se resquebraje. “Estamos mal, la zona prácticamente ha muerto, desde Callao hasta el Bajo no hay nada”, sentenció Antonio Vazquez, gerente de la famosa pizzería. “Sabemos que volver a la normalidad es imposible, pero tampoco sabemos qué plan u hoja de ruta hay para todos los negocios que están en situación complicada”. Al igual que el resto de las pizzerías, Vázquez aseguró que el delivery es ornamental, dado que representa sólo un mínimo en la facturación.

Muchos, incluso, ni se sumaron al delivery, dado que también implica una reconversión del negocio a la que no todos quieren o pueden adaptarse. Tal es el caso de Guerrín que hace unos días desmintió su cierre definitivo y aguarda a que se levante la cuarentena para que se pueda volver a disfrutar de su pizza de mozzarella en la barra.

“Las ventas están entre un 5 y 10% de lo que deberíamos facturar. En la pizzería trabajan 45 personas habitualmente, pero ahora en cuarentena lo hacen 10”, aseguró Alejandro González, gerente de la pizzería La Americana. “Ahora, vamos negociando mes a mes con el dueño del local que contempla la situación. En cambio otros comercios no lograron arreglar y ahí es que se les complica”, finalizó.

En este contexto, la pizzería Podestá, en Corrientes al 700 no abrió en toda la cuarentena y sus trabajadores reclaman el pago de los sueldos. Si bien no se anunció un cierre definitivo, muchos dudan que vuelva a abrir.

Heladerías y librerías

Pese a que el invierno es época baja en las heladerías y suelen trabajar con el delivery, la escasa densidad demográfica en la zona de la Avenida Corrientes, también impactó en estos comercios. “Hoy no hay casi gente circulando, no funciona Tribunales, ni los registros automotores, ni los consejos profesionales, ni los teatros, nada”, sentenció Gabriel Fama, titular de la heladería Cadore y y presidente de la Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y afines. Con esto, se refiere a que hay poco público en la zona a la que venderle helado, ya que no es un área residencial. El otro problema que resaltó, son las altas comisiones que deben abonarles a las aplicaciones del delivery que van entre un 20 a 35% dependiendo del local. “Estamos en el momento más bajo de rentabilidad de la historia”, agregó.

“Lo que son librerías y los locales con muchos metros cuadrados están al borde del colapso. Hay locales que pagan hasta 1.000.000 de pesos en alquiler y ocupan a 100 personas”, explicó, dado que es un conocedor de la zona.

Al respecto, las librerías son otro de los rubros que sufren el cierre de sus comercios. En la periferia de Corrientes, algunas ya cerraron definitivamente, pero es un misterio todavía si las de la avenida volverán o no a abrir. El sector está sumamente golpeado en todos los barrios.

Entre las fuentes consultadas, todos coincidieron que el acceso al ATP para el pago de los sueldos es al menos un pequeño oxígeno ante tanta incertidumbre.

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