El domingo, incendiaron un sector del patio, quizás para ver si en el domicilio ubicado en el Barrio 122 viviendas, había alguien, el lunes ingresaron y robaron por cuarta vez.

Los delincuentes para ingresar realizaron un círculo alrededor del pestillo de la ventana, para llevarse una Play 3 y una notebook.
Elvira –víctima- esperó más de cinco horas, en la Comisaría Sexta de Río Gallegos, para poder hablar con el jefe a cargo, quien no pudo ir porque no tenía con quien dejar al hijo y se presentó un principal.

El lunes, Elvira regresó a su casa cerca de las 21:30 hs, luego de su jornada laboral y al ingresar a la vivienda, como es su costumbre -ya que fue víctima de robo en tres ocasiones-  miró en dirección a donde guarda sus cosas más valiosas como el televisor, la Play de su hijo, y otros objetos. Se paró frente a la cocina y miró hacia su dormitorio observando que las cortinas que ella dejó cerradas cuando se fue a trabajar, estaban corridas, la ventana entreabierta y la notebook que dejó sobre su cama ya no estaba.

Elvira nunca pensó que los delincuentes nuevamente, habrían estado en su casa, en vez de ello,  atinó a creer que fue su hija quien dejó la ventana entreabierta y que fue el padre de sus hijos, quien se llevó la notebook. Esta situación hizo que la víctima tomara más atención y comenzó a mirar un poco más,  fue así que observó que la billetera de su hijo que estaba guardada en una cómoda de la habitación, estaba tirada y el cajón abierto. “Abro la billetera y veo que tenía la plata, pero cuando miro hacia el costado veo que la puerta de un placard que siempre tengo cerrada estaba abierta”, relato a Pasa En Santa Cruz.

Al ver esto, Elvira llamó al papá de sus hijos para saber si quizás él, habría estado en la casa y que enseguida fue confirmado este hombre, pero también la confirmación de que persona o personas no conocidas también lo habían hecho, ya que el padre de sus hijos, no se había llevado nada. Aún con el teléfono en la mano, corrió la cortina, cuando se dio cuenta que la ventana tenía un círculo alrededor del pestillo: “le dije entraron a robar otra vez, se llevaron todo y me dijo que venía para acá”.

Un hecho llamativo antes del robo, ocurrió el día domingo cuando una vecina, tocó la puerta de Elvira para avisarle que se veía humo que salía del patio, ante este llamado de atención, notó que se había generado un incendio en un sector del patio, al que sofocaron con un balde y la ayuda de un vecino. En este contexto, relató que a veces suelen arrojar piedras a los techos y ellos presumen que podrían ser delincuentes para determinar si hay o no gente en las viviendas.

Sensación

Por otro lado la damnificada, manifestó que al ser víctima de tantos hechos se siente desprotegida, agregando: “Nosotros tenemos todo el derecho de estar enojados. La Policía no nos puede decir nada, le dijimos que vayan a buscar nuestras cosas, si ellos saben quiénes son los chorros. Los que roban son los mismo siempre, es la segunda vez que le roban la Play 3 a mi hijo y la notebook a mi hija, nunca recupere nada de lo robado”.

Elvira molesta por la situación, se acercó a la Comisaría Sexta, donde por más de cinco horas esperó que se hiciese presente el jefe de la dependencia, quien al estar de vacaciones el comisario, se encuentra a cargo del subcomisario Aguilar. Si bien, éste se iba a acercar, un imprevisto se lo impidió, al no tener con quien dejar al hijo y en su lugar, lo hizo el futuro subcomisario, un principal. Mientras tanto en la dependencia, Elvira aguardaba, a pesar de la insistencia de la oficial de servicio que la invitaba a retirarse, para regresar luego, cuando estuviese un jefe a cargo.

Fue cerca de las 03:00 cuando finalmente, esta mujer logró hablar con el principal “quien me dio la vuelta para que yo me calme, porque llegue histérica”, explicó, recordando que le advirtió a los presentes que “no me voy hasta que venga el comisario”.

Agregó que el principal le explicó como son las investigaciones, pero ella aseguró: “me voy a ocupar de que ellos  -por la Policía- labure,  y voy a ir al juzgado porque quiero recuperar mis cosas”, y sentenció: “No me dieron ninguna solución”.

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