Nación evalúa restablecer un barril de referencia a 70 dólares, desfasado del mercado internacional, para amortiguar el aumento de combustibles. ¿Cuál es la consecuencia para las provincias petroleras?



El reciente incremento de precios de los combustibles, de un 5% y el anticipo de un 3% en julio, lo que podría formar parte de una cadena de aumentos similares hasta el fines de 2019, encierra además una decisión del Gobierno Nacional que quedó plasmada en el anuncio oficial del Ministerio de Energía de la Nación: el restablecimiento de un precio de referencia del petróleo para el mercado interno, que hasta septiembre del año pasado tuvo vigencia y se conocía como el “barril criollo”.

En efecto, la negociación de los últimos días de la semana pasada entre el ministro Juan José Aranguren y representantes de las principales operadoras del país giró en torno al retraso acumulado por los precios de los combustibles a partir de la devaluación del peso y la fuerte escalada del crudo en el mercado internacional, que en el último mes fluctuó por encima de 75 dólares para el tipo Brent.

Desde la visión de las petroleras, los precios de los combustibles acumulan un aumento no aplicado que superaría el 25% y podría llegar al 40%, según la incidencia de las variables que se consideren al momento de hacer la cuenta. Fue por ello que a partir de la modificación del impuesto de Transferencia a los Combustibles, que debía impactar en un 1,7% sobre los precios, el acuerdo para congelar precios hasta el 3 de julio quedó virtualmente roto y los ejecutivos petroleros exigieron a Aranguren que cumpliera su palabra: la que había dado a fines de septiembre del año pasado, cuando anunció la liberación del mercado y el alineamiento de todos los precios internos con lo que marcara el mercado internacional.

Combustibles subieron

casi 40% desde octubre

Desde octubre del año pasado, según un relevamiento efectuado por Santa Cruz Produce, los precios de las naftas y gasoil acumulaban (hasta antes de la suba del sábado 2 de junio) un 33% en la región patagónica, llegando al 35% en algunos productos, superando el promedio de incrementos a nivel nacional. Con los nuevos valores, hoy esos precios se encuentran alrededor de un 40% por encima de aquella referencia tomada a fines de septiembre, en coincidencia con el anuncio de liberación del mercado.

Esto fue lo que exigieron las operadoras ante el ministro Aranguren en los últimos días, para que se permitiera fluctuar al mercado en línea con las cotizaciones del plano internacional, que de todos modos sigue en un marco de incertidumbre. Según se lee en medios internacionales, los analistas creen que tanto puede seguir trepando hasta superar los 80 dólares por barril, como volver a caer en función de señales que dan la OPEP y Rusia para renunciar al acuerdo de recortes de producción iniciado el año pasado, cuando se buscaba mejorar los precios.

Precio interno del crudo

o “barril criollo”

“Los productores de petróleo crudo acompañarán este esfuerzo –dice el comunicado oficial del Ministerio de Energía- limitando los precios de la compra-venta de su producción en el mercado interno durante los meses de mayo, junio y julio del corriente año”.

El párrafo anterior encierra lo que se venía previendo en los últimos días a partir de lo que las operadoras petroleras dejaron trascender, en tono crítico, en algunos medios nacionales: la restitución de un precio de referencia del petróleo para el mercado interno, desanclado de lo que pudiera ocurrir con el precio internacional. En otras palabras, el restablecimiento del “barril criollo”, 9 meses después de que se había dispuesto su anulación.

De acuerdo con distintas versiones, ese valor de referencia se ubicaría en torno a los 70 dólares, lo que significa que aún si el crudo cotizara en 90, las operaciones en el país se tomarían 20 dólares por debajo.

“Entre 65 y 70 dólares es un valor suficiente para que la actividad se pueda mantener, tanto para perforar y producir, sin afectar las inversiones”, le dijo a este medio el ingeniero Carlos Lambré, secretario ejecutivo de la OFEPHI (Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos).

Lo anterior encierra también un impacto para las provincias petroleras: significa que las regalías se liquidan sobre un valor inferior a lo que muestre la cotización internacional, del mismo modo que ocurrió durante el lapso que va de 2003 a 2015, en el que la provincia de Santa Cruz dejó de percibir más de 2.400 millones de dólares, según un trabajo efectuado por el economista Félix Piacentini, quien calculó que en ese período las provincias productoras en conjunto cedieron 18.500 millones de dólares.

Al igual que en aquel período, lo que se busca ahora es amortiguar el traslado de precios del petróleo hacia los precios de los combustibles. Desde esa lógica, el objetivo de Aranguren (que afrontó la renuncia de uno de sus colaboradores directos en los últimos días, según se especula a nivel nacional por un desacuerdo con esta postura de volver hacia atrás en la liberación del mercado) apuntaría a que los aumentos de precios se hagan de forma paulatina, a razón de un 3% mensual.

Igualmente, el precio interno serviría de reaseguro para las operadoras, en caso de que los vaticinios a la baja sobre el mercado internacional también se cumplan: es decir, si la cotización cayera por debajo de 70 dólares, las operadoras seguirían vendiendo el barril a ese mismo precio, compensadas por el Estado.

Igualmente, ya en la actualidad hay algunas diferencias en los valores que se consideran a la hora de liquidar las regalías a las provincias. Un reclamo desde algunos sectores apunta a determinar con precisión el precio que se toma para hacer la liquidación, sobre todo en el caso de compañías integradas (que producen y refinan su propio petróleo), ya que hay reclamos en torno a que ese valor sería inferior a la cotización internacional.

En cualquier caso, la mirada de los gobiernos provinciales que producen petróleo deberá permanecer atenta: si los recursos que podrían percibir por la actividad petrolera en sus jurisdicciones se disminuyen para evitar una escalada incontrolable de la inflación, deberían ser compensadas de algún modo, porque de lo contrario será una mera transferencia de renta desde las provincias productoras hacia los consumidores de combustibles, capitalizado en términos políticos por el Gobierno Nacional.

“¿Burbuja del petróleo?

Un estudio publicado en la revista Cambio Climático Nature afirma que existe una “burbuja del petróleo” que podría tener consecuencias impensadas.

El planteo es tomado por los economistas que están ligados a los movimientos ecologistas que proclaman desde hace años que el valor de mercado del crudo no está “bien medido”, ya que no se tiene en cuenta el impacto ecológico que su extracción y uso produce.

Porqué creen que esa “burbuja” explotaría? Por los cambios en la oferta y demanda. Es sabido que el petróleo es un bien finito y por eso muy cotizado y se contrapone con el avance a una velocidad importante de las energías renovables, una industria que se cree moverá entre 28 y 100 billones de dólares en las próximas dos décadas. Este cambio, según dicen los especialistas, ocurriría ya independientemente de las políticas medioambientales a las que se acojan los países, como el Acuerdo de París. Las estimaciones de los ecologistas y los más optimistas en el impulso de las renovables, es que habrá un ligero incremento de uso del petróleo de aquí a una década más, pero que luego irá bajando su demanda para perder la mitad de su volumen de negocio en 2050 perderá la mitad de su volumen de negocio.

Ya que según Nature Energy se considera que para 2050 el mundo se habrá vuelto globalmente más eficiente.

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