El Tribunal Oral Federal de Santa Cruz no deja de sorprender con la seguidilla de juicios abreviados, acordados por las partes involucradas, sin excepción.

Aún a pesar de que los imputados hayan incurrido en un delito grave, y en donde quedo probada su participación merced al plexo probatorio.

En esta oportunidad, quien firmó la sentencia fue el Dr. Alejandro Ruggero, situación a subrayar teniendo en cuenta que el fallo a establecer por un hecho de trata, y uno de los integrantes del TOF (Tribunal Oral Federal) casualmente fue investigado por mal desempeño en causas relacionadas con este flagelo , como es el caso del Dr. Mario Reynaldi.

Este juicio abreviado fue el resultado de una investigación de la Justicia de Salta y la policía de  esa misma provincia, y que contó con la colaboración de la policía de Santa Cruz por un caso de trata ocurrido en el 2008 y que incluyó “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una personas que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.”

La investigación de la presunta comisión del delito de trata de personas mayores de 18 años se dio inicio después de una denuncia radicada ante la Policía de la Provincia de Salta por una tía de la víctima, investigándose, que consistía en la captación mediante engaños de una mujer a quien de ahora en adelante llamaremos Fabiola, ocurrida en mayo de 2008 y el posterior traslado de la misma hacia Río Gallegos para ser explotada sexualmente en el local denominado “El Trébol”.

En dicha denuncia la tía de Fabiola, dijo temer por la seguridad de su sobrina, ya que la misma había viajado hacia el sur del país con motivo de haber aceptado una propuesta laboral, habiendo perdido todo contacto con ella. Todo comenzó a fines de mayo de 2008, cuando su sobrina luego de leer un aviso en un diario, donde ofrecían trabajo para empleada en una whiskería en la ciudad de Río Gallegos, se contactó al teléfono que allí figuraba y mantuvo una entrevista con una pareja, explicando éstos que ganaría la suma de $1.500 por semana por atender la barra de la whiskería, aceptando su sobrina la propuesta, por lo que dichas personas le entregaron un pasaje en colectivo para viajar hasta Río Gallegos.

Luego de dos semanas, Fabiola se comunicó con ella y le dijo: “que el trabajo no era lo que ella esperaba, que no la dejaban salir, que las chicas que la acompañaban decían que esto era al principio, que después se acostumbraría comentando además que había conocido a un tal “Héctor” y que estaba todo bien, pero al poco tiempo volvió a llamar informando que estaba embarazada y que éste la maltrataba.

Ante el temor por la seguridad de su sobrina, desconociendo que le pudo haber pasado, y señalando que tanto el teléfono de Fabiola como el de Héctor estaban siempre apagados, pidió se adopten las medidas necesarias para establecer su paradero.

El Juzgado Federal Nº 1 de Salta a la División Prevención y Lucha contra la Trata de Personas perteneciente a la Policía de la citada provincia, a través de sus investigaciones permitieron establecer que la mujer, estaba siendo retenida por Héctor, en el domicilio ubicado al final de calle Crucero General Belgrano asentamiento F-17 de la ciudad de Río Gallegos.

Una vez efectuado el allanamiento de dicha vivienda, propiedad de Héctor, se logró rescatar a Fabiola y a su hija de tan sólo trece días de edad. Luego de ser trasladadas, asistidas y alojadas en un hotel de la capital santacruceña, la mujer aseguró haber sido “engañada, encerrada y prostituida en la casita denominada “El Trébol”, cuyo propietario, de tonada chilena y cabellos largos hasta la cintura responde al nombre de “Rubén”, agregando que también estaba involucrado “el hijo de éste último, quien tiene unos 18 años de edad y es el “barman ” de la barra”.

TESTIMONIO

Una vez que regresó a su lugar de origen, Fabiola prestó declaración testimonial y relató que al encontrarse en una difícil situación económica comenzó a buscar trabajo y vio entre los clasificados del diario “El Tribuno” un aviso donde pedían “coperas” para la ciudad de Río Gallegos. Al llamar al celular que indicaba el aviso fue atendida por un hombre quién le fijó una entrevista con una mujer en el centro de la ciudad de Salta, quién le explicó que el trabajo era atender un bar, que le pagarían $1000 por semana, aclarándole que nadie la iba a obligar a hacer nada que no quisiera.

Más tarde, supo que esta señora era esposa de “Rubén”-, y fue la encargada de sacarle el pasaje a Tucumán y al llegar allí, le entregó otro pasaje hasta Río Gallegos, donde al llegar, la recibió el dueño del local de nombre “Rubén”, quien la condujo “a un barrio solitario y feo” y la dejaron en un prostíbulo donde quedó trabajando y residiendo.

Agregó, que en ese lugar le indicaron que debía ver “cómo se desempeñaban las otras chicas que estaban allí y hacer lo mismo, obligándola a provocar a los clientes para luego tener sexo con ellos”.

Una noche mientras trabajaba, conoció a un hombre llamado Héctor, con quien entabló amistad e intercambiaron teléfonos, y en una oportunidad, al acompañar a “Silvia” -una de las chicas que trabaja allí- que tenía que ir al control sanitario al que se sometían las prostitutas, aprovechó para salir del local, y se encontró con “Héctor” con quién se instaló en la habitación que él alquilaba, asegurando que este hombre no la tenía por la fuerza ni la obligaba a nada, fue quien la sacó del lugar donde trabajaba obligada como prostituta.

Con posterioridad y en virtud de las novedades surgidas a partir de las tareas investigativas practicadas por la División Prevención y Lucha contra la Trata de Personas perteneciente a la Policía de la Provincia de Salta en conjunto con Leyes Especiales de la Policía de la Provincia de Santa Cruz, se pudo determinar la siguiente información que Rubén Alberto Celaya, apodado  “Tembleque”, residía en los 400 departamentos de Río Gallegos y mantenía una relación de concubinato con Vanesa Mariela Moreno Santos “Tucumana”,  y tenía un hijo de una pareja anterior, de nombre Matías Rubén Celaya.

“Tembleque” era el encargado del local denominado “El Trébol” ubicado en sector de “Las casitas” en calle Charles Chaplin 224 de esta ciudad, en tanto que el rol de regente lo desempeñaba su hijo Matías Rubén Celaya.

ALLANAMIENTO

Merced a la recopilación de los datos constatados, el Juzgado Federal de Salta ordenó el allanamiento del local nocturno sito en calle Carlos Chaplin 224, lográndose incautar de la parte inferior de la barra, un cuaderno con colores varios en sus tapas, y con inscripciones como ser “Barra” “Mari” “Gisel”…Gastos, otro cuaderno anillado, en cuya primer hoja se leía en manuscrito “Vanesa M. Moreno” donde se observan anotaciones manuscritas donde aparecen nombres de mujeres, entre ellas “Natalia”, dos pasajes de ómnibus, ambos con fecha del 28 de octubre de 2008, con origen Tucumán y destino en Río Gallegos, dos libretas sanitarias expedidas por la Municipalidad de Río Gallegos a nombre de E.M.B. y Y.G.G., $ 56 en monedas de $l, así como cuatro celulares.

Al momento del procedimiento, se encontraba detrás de la barra del local, Matías Rubén Celaya, quien hizo entrega en forma voluntaria, de un juego con tres llaves, que resultaron ser: una de la puerta principal, otra de la puerta trasera del local y una tercera que se desconoce.

UNA JUSTICIA SOMBRíA

La justicia es siempre representada con una mujer ciega, sorda y muda, intentando representar la imparcialidad a la hora de dictar sentencia, y a pesar de que el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz, presidido por el Dr. Alejandro Ruggero, entendió que se encontraba suficientemente probados los hechos y la responsabilidad penal de los incursos debido a que las pruebas reunidas desde el inicio de la investigación eran contundentes, advirtió en su fallo que para seleccionar la sanción a imponer “he tenido en cuenta la edad, educación, y demás condiciones personales de los procesados”, sin reparar en Fabiola, la víctima.

CELAYA NO OCULTó SU CONDUCTA

Las investigaciones permitieron localizar el domicilio donde se encontraba la víctima residiendo con Héctor, procediéndose a su rescate, oportunidad en que Fabiola manifestó espontáneamente que había sido engañada, encerrada y prostituida en el local “El Trébol”, cuyo propietario era de nombre Rubén, siendo la misma persona que la había contactado en la ciudad de Salta, responsabilizando también al hijo de Rubén que oficiaba de barman y a una mujer a la que le decían “Gringa”. Además, la víctima sostuvo que Rubén imponía mucho temor y que por esto se vio obligada a ejercer la prostitución sin manifestar oposición alguna.

En su declaración indagatoria, el imputado, Rubén Celaya reconoció que habían publicado un aviso en el diario para contratar chicas y que se habían encargado de trasladar a Fabiola para que trabaje en el local “El Trébol” y que la misma sabía que era para hacer copas y pases y que esto lo haría si lo deseaba y si no, no. Que nunca les prohibió salir del local y que nunca obligó a Fabiola. E increíblemente, en su declaración manifestó que cuando la vio se sorprendió por “la elección que había hecho su mujer, ya que la chica no reunía el perfil de mujer que buscaba para su local, puesto que necesitaba de chicas más llamativas y lindas que atraigan clientela, toda vez que hay mucha competencia en la zona que trabajan en el rubro, por lo que controlar a una mujer sin muchas cualidades implica una gran pérdida de dinero”, evidenciando su falta de escrúpulos.

En tanto, Vanesa Moreno Santos, actual pareja de Celaya, intentó desligarse de la responsabilidad manifestando en su defensa que el responsable del local era su concubino y el hijo de este, Matías Celaya que se encontraba como encargado del mismo, sin embargo, nada explicó sobre su rol de captación en Salta, el pago de los pasajes y la tenencia de las llaves del local donde Fabiola estuvo encerrada según los relatos de la víctima.

En la causa se incluyeron los testimonios del amigo del hombre que viviera Héctor, quien relató que ambos fueron al local de “El Trébol” donde conocieron a Fabiola que espontáneamente les informó de su angustiante situación, porque la habían engañado, que creyó que venía a hacer otro trabajo, pero no a ejercer la prostitución, que cuando pudo escaparse buscó refugio en la casa de Héctor y les pedía que no delaten su paradero porque “si ellos se enteraban, la iban a buscar y se la llevarían, mostrándose muy temerosa”, dejando entrever la coacción a la que era sometida la mujer.

Asimismo, las mujeres que trabajaban en “El Trebol” también prestaron testimonios como D. E. G. que relató que el trabajo en el local consistía en tratar que los clientes consuman bebidas alcohólicas y posteriormente convencerlos de tener relaciones sexuales. Pese a sostener que no tenía impedimento para salir, relató que “se escapó” al tercer día juntamente con otra trabajadora sexual llamada R. F.

En este contexto, M. S.G. aseguró que “las chicas que tenían marido, como las llamaban ellos, no tenían permitido salir”, en tanto que K.A.B. también reconoció que en el “El Trébol” se ejercía la prostitución, aunque, como es frecuente en este tipo de causas, ella no se prostituía y solo hacia “copas”.

Por otra parte, se constató que Matías Celaya incurrió en el delito de trata, no sólo por el relato de la víctima, sino por el testimonio de la coimputada Moreno Santos, sino por las trabajadoras sexuales y la investigación policial.

VULNERABILIDAD

El estado de vulnerabilidad permite al captor acceder rápidamente a la víctima y este quedó comprobado mediante el informe social que estableció que Fabiola provenía de “un medio social hostil, con carencias económicas muy marcadas, en donde sus padres, peones rurales, debían buscar el pan para dar de comer a cinco menores. La pobreza, las escasas y limitadas posibilidades la hacen vulnerable, la vulnerabilidad deriva de esta condición, la falta de empleo, pueden ser los motores que empujaron a Fabiola a buscar una alternativa de vida. A pesar de tener un nivel de educación aceptable, no puede distinguir el engaño, a menudo esto pasa por falta de información”. Hecho que permitió que la joven aceptara alejarse de su hogar, con destino a un futuro desconocido.

¿UNA SANCIóN O SENSACIóN?

Los imputados que accedieron al juicio abreviado, Rubén Celaya y Vanesa Moreno fueron considerados penalmente responsable del delito de acogimiento de persona mayor de 18 años, mediante coerción y abuso de una situación de vulnerabilidad, con fines de explotación (Art. 145 bis, primer párrafo del Código Penal, Ley 26364) en calidad de coautores, aplicando la pena de tres años de prisión en suspenso y las costas del proceso, y respecto a Matías Celaya por considerarlo partícipe necesario, se le aplicará la pena de un año y seis meses de prisión en suspenso y las costas del proceso, las que se encuentran dentro de los límites que establece la Ley.
Pasa en Santa Cruz.

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