Pablo Grasso delira en el Foro Patagónico preocupado por plantear una emergencia gasífera en Santa Cruz mientras su ciudad está bajo agua, inundada y en un caos sanitario.

Pablo Grasso, Intendente de Río Gallegos, está en Comodoro Rivadavia discurseando en el llamado Foro Patagónico de Ciudades Atlánticas, una especie de espacio para la catarsis y la demagogia, donde llegan viaticando para mostrar quien cree que la tiene más larga entre políticos, empresarios y sindicalistas. Obvio, no sirve para nada, como todos estos encuentros multisectoriales que son más una manifestación política opositora al gobierno de turno y no redunda en ninguna función práctica modificadora de la realidad de los argentinos y particularmente, de los patagónicos.

Pero lo llamativo, es que Grasso, en tren de tomar protagonismo y buscando erigirse en el líder kirchnerista que ha quedado como rezago de la implosión del partido creado por Néstor Kirchner y dinamitado por la viuda, micrófono en mano no dudó en manifestar su intención de presentar un proyecto para juntar firmas en la provincia a fin de fundamentar un pedido de “Emergencia gasífera” a través de la legislatura de Santa Cruz, protestando por el aumento de la energía y expresando que nuestra provincia junto con Neuquén produce más del 80% de gas y el petróleo que consume el país.

Mientras Pablo Grasso promete resolver el problema del costo de energía por la liberación de los precios dispuesto por el gobierno nacional y turistea a 1,000 kms de distancia mientras hace relaciones públicas y teje acuerdos con la fauna variopinta que se pone saco y corbata para la ocasión, mientras bajan risueños, relajados y solícitos de los ascensores del Lucania Palazzo a desayunar, Río Gallegos, la ciudad que es su verdadera responsabilidad, está inundada y prácticamente bajo una emergencia vial y sanitaria, que el Intendente parece desconocer o ignorar.

Prácticamente las últimas 24 horas ha estado lloviendo ininterrumpidamente en esta capital y defensa civil, bomberos y personal de tránsito ha debido cortar calles y evacuar gente por la inundación que produce un caos en el tránsito y angustias a los vecinos que pierden sus bienes, ven inundadas sus casas, inmovilizados sus vehículos, los residuos cloacales afloran contaminando todo y metiéndose en las viviendas y los barrios que nacieron de terrenos fiscales usurpados, donde no hay ni planificación ni servicios, lucen como un caserío en medio de una inmensa laguna.

Las calles de Río Gallegos inundas 


El Intendente de Río Gallegos, en vez de ocuparse personalmente de lo que hoy preocupa al vecino de su ciudad, a quien el municipio le aumentó el 300% de los impuestos, patentes, tasas y contribuciones, juega a la política entre pares, empresarios y sindicalistas gordos y bien alimentados, prometiendo encabezar una lucha que todos sabemos es estéril y no pasará de lo discursivo.

La necesidad de figurar que tiene Pablo Grasso a quien ya el municipio de Río Gallegos no lo contiene y le preocupa el fracaso que sufrió en su intento de ir por la gobernación, hace que el intendente deje de cumplir sus deberes y su responsabilidad y busque encabezar un movimiento político que le devuelva al kirchnerismo el protagonismo que ha perdido en la región, al punto que un partido nuevo como el SER y una pequeña coalición política, le arrebataron el sueño de coronar la gobernación en el 2023. (Agencia OPI Santa Cruz)