UN POLICIA DE SANTA CRUZ AL BORDE DEL DESALOJO JUNTO A SU ESPOSA Y CUATRO HIJOS.

La familia atraviesa una situación desesperante: con un salario que apenas alcanza para cubrir el alquiler, deben elegir entre pagar un techo o poner un plato de comida en la mesa.
Una familia policial vive momentos de angustia en El Calafate. Se trata de un efectivo de la Policía de Santa Cruz que, pese a cumplir con años de servicio intachable, hoy enfrenta el inminente desalojo de la vivienda donde reside junto a su esposa y cuatro hijos menores de edad, de los cuales una niña tiene síndrome de Down.
La inmobiliaria le envió una carta documento reclamando cuatro meses de alquiler adeudados y advirtiendo que, de no cancelarse la deuda, avanzarán con una orden judicial de desalojo.
El problema económico que atraviesa no es consecuencia de deudas ajenas ni gastos superfluos. Todo lo contrario: con un sueldo policial que se encuentra por el piso, apenas logra cubrir un alquiler mensual. No alcanza para pagar la canasta básica, ni mucho menos para sostener a una familia con necesidades especiales. O comen, o pagan el alquiler.
“Hace meses que vengo esperando, Desde fines de junio nos prometieron una asistencia económica y nunca llegó. Cada día que pasa la angustia es peor. Yo ya no sé qué hacer. Hablé con el ministro, incluso con el propio secretario del gobernador Vidal, pero seguimos igual… esperando una ayuda que nunca aparece.
Yo siempre cumplí con mi deber, jamás falté a mi servicio. Y hoy me toca vivir esta humillación, tener que exponer lo que estamos atravesando. Es la primera vez en mi vida que me veo obligado a pedir ayuda de esta manera
Es tristísimo… uno entrega todo por la institución, por la sociedad, y cuando le toca necesitar un respaldo, se encuentra solo, con la familia a punto de quedarse en la calle.” las duras palabras del Policía
𝗨𝗻𝗮 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗴𝗼𝗹𝗽𝗲𝗮 𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝗹𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮
El caso no es aislado. Decenas de policías atraviesan la misma situación en silencio. Con jornadas sin feriados ni fines de semana, horarios rotativos y prohibición de tener un segundo empleo, los efectivos quedan atrapados en un callejón sin salida: salarios bajos, alquileres cada vez más caros y familias que quedan a la deriva.
Hoy, esta familia pone rostro a la cruda realidad del personal policial en Santa Cruz. Una realidad que duele, que angustia y que deja en evidencia el abandono de quienes día a día arriesgan su vida por la seguridad de todos, pero no encuentran respaldo cuando ellos son los que necesitan ser protegidos.

Fuente: Pasa en Santa Cruz.