La noticia de que Pablo Grasso, Javier Belloni y Pablo González “van a elecciones internas” es una trampa cazabobos (lo que para afuera diríamos técnicamente “para la gilada) de tres hiper kirchneristas que buscan dirimir la posición de un dirigente que aparezca como líder del kirchnerismo disfrazado del Partido Justicialista (PJ) que como sabemos, en Santa Cruz, es básicamente lo mismo.
La elección entre estos dirigentes políticos K no define candidatos, sencillamente porque la Cámara de Diputados de la provincia no ha votado la Ley Electoral que acomoda y organiza a los partidos que quieran competir de cara al 2027. Recordemos que OPI Santa Cruz publicó y analizó tres proyectos de reforma electoral y ahora hay cinco más en la legislatura, es decir que en total son ocho los proyectos que asoman para diagramar el nuevo esquema de elecciones generales y de medio tiempo en Santa Cruz.
De todo lo que anda dando vuelta en relación a estos cambios, el ballotage directamente no va, porque no está contemplado en la Constitución provincial y las PASO al vidalismo no lo preocupa porque los candidatos los designa el propio gobernador a dedo, pero al kirchnerismo/peronismo, al igual que al radicalismo, los favorece porque les ordena la interna y permiten que jueguen más de un candidato. Hay otros espacios raros, como el que encabeza Fabián Leguizamón quien va hacia el armado de un frente Radical partido que todavía no se sabe bien dónde está parado.
Leguizamón va y viene en sus peleas con el gobernador, quiere la autonomía partidaria dentro del radicalismo, para lo cual necesita imponer a su candidato Zamir Zeidán como presidente de la UCR pero éste no puede convencer a nadie que es oposición y menos aún si tomamos en cuenta los discursos antagónicos de su propio jefe político en la legislatura, en un momento rechazando el endeudamiento del gobierno (del cual es parte) y dos días después difundiendo un mensaje para concientizar a los opositores al endeudamiento, de que el gobernador precisa de esa herramienta para desarrollar a Santa Cruz.
El kirchnerismo de rezago
En este panorama convulsionado de acomodos políticos, conflicto policial inédito, los gremios que siguen de paro, Pedro Luxen que no puede atajar más penales y en algunos casos el propio Gobernador sugiere a su entorno de que en el tema de la policía le está pateando en contra en su pelea a muerte con Prodomos, el kirchnerismo “más acendrado” de Santa Cruz interpretado por Pablo Grasso, intendente de Río Gallegos, Pablo González lleno de plata y con mucho tiempo libre para dedicarlo al armado del frente K y Javier Belloni, intendente de El Calafate, sueñan con rearmar el kirchnerismo travestido de “Partido Justicialista” para engañar (una vez más) que son distintos, aún siendo siempre lo mismo.
“Ellos miran hacia adentro, se miran el obligo y tratan de armar sus bases para tener la plataforma política que pueda pelear el 2027 con Grasso a la cabeza”, nos dijo una fuente del propio partido que aseguró “A Belloni no le gusta Grasso pero lo necesita. Aunque Javier es muy cagón, el tipo está en su “zona de confort” en El Calafate y apoya hasta por ahí nomas” y concluyó “Lo de (Pablo) González es supervivencia, el tipo busca seguir colgado de algún cargo electivo y seguir con la beca. Tiene abstinencia de kirchnerismo explícito y todos ellos ven que el vidalismo se cae y aprovechan para posicionarse. Si su jefa (CFK) lo llama Pablo pega los tacos y hace lo que le pida”.
En resumen, el kirchnerismo vuelve a rearmarse en Santa Cruz de la mano del intendente Pablo Grasso, quien sin dudarlo apoya el discurso fanático de “Cristina Libre” y tampoco hay dudas que (aunque no lo digan a los gritos) tanto Belloni como González piensan exactamente igual y además, cuando avance la interna, cualquiera de ellos va “a pegar los tacos”, como sostuvo nuestra fuente, si Máximo Kirchner los llama para retransmitirle una orden política de su madre, la chorra condenada por robarle al Estado.
Entonces, que la ciudadanía esté alerta y para “no comernos la curva” hay que saber de dónde viene esta gente que reagrupa sus desechos políticos para armar “una alternativa” como el kirchnerismo que no es alternativa de ningún tipo y mucho menos con personajes como Pablo Grasso un inepto que ni siquiera ha podido manejar una ciudad de 120 mil habitantes la cual está destruida, endeudada, deslucida y sin servicios.
Belloni que no quiere salir de El Calafate, especula si le conviene arriesgar en una movida que no lo favorece y lo enfrente a un nuevo fracaso como cuando fue soporte de Alicia o deba sufrir las desventuras de su última intentona a la gobernación y Pablo González que busca hacer su propia quintita con bajo perfil pero beneficios asegurado, es el tridente del kirchnerismo más puro, quien mimetizado tras el nombre de “PJ santacruceño” trata de atenuar la mala fama del partido cleptómano que nos gobernó por más de 30 años y dejó tierra arrasada tanto a nivel nacional como provincial.
Para tenerlo en cuenta. (Agencia OPI Santa Cruz)