Con cara de “viejito bueno” y haciendo de su moderada performance política un culto de imagen recta, solidaria y justa, Guillermo Francos le dio una nota a Joni Viale en TN donde, además de algunos furcios que traicionan su verdadero apego a la verdad, ponen al señor ex Jefe de Gabinete, quien nunca explicó por qué lo echaron del riñon de Milei, en un lugar que se ubica en la estratósfera de la sociedad argentina normal.
Sin duda es un hombre que vive en otra realidad (al igual que Mieli y todos sus funcionarios), pero en el caso de Francos, algunos esperaban que tener enfrente, pasara a ser un dolor de cabeza para los libertarios, pero Francos no se puso en la vereda de enfrente, solo camina por una senda muchos más cómoda y bien lubricada por fondos públicos; es decir, como antes pero con menos laburo y más plata.
Para salvar a Mieli por el aumento secreto que le dio a los Ministros, dijo que lo veía bien y que él cuando era Jefe de Gabinete lo proponía por la responsabilidad que implicaba y lo mal pago que están los funcionarios, presuntamente refiriéndose a “los que se desloman” todos los días como Adorni.
A continuación expresó “Somos conscientes de que nuestro gran balance positivo no sería posible sin el enorme esfuerzo de la gente“. Y si, tiene razón, esos sueldos que se acomodaron a su antojo, no sería posible que los ganen en la actividad privada donde sí tendrían que deslomarse, cosa que olvidaron de hacer.
Cuando el periodista le planteó el affaire del “Caso Libra” Francos dijo sin ponerse colorado: “no hay ningún perjudicado” (¿?)
En cuanto a la pobreza que la UCA colocó en el 55%, Francos señaló con mucha tranquilidad y aplomo: “Vos recorrés las calles de Buenos Aires… no estamos en nuestro mejor momento, pero puedo decir que el 50% de las personas que vive en la Argentina no son pobres. No pasa eso”.
Y en relación a su salida del gobierno, el ex jefe de gabinete señaló que su salida fue en total armonía, acuerdo y no resultó un quiebre en la relación con el presidente Milei
Explicó que presentó su renuncia de manera razonable porque no quería “convertirse en un estorbo“. Aseguró que entendía que el Presidente necesitaba hacer modificaciones estructurales en el Gabinete y que dar un paso al costado le facilitaba ese proceso.
Confesó que prefirió “irse amigablemente” porque sentía que se había generado un “clima complicado” puertas adentro. Al referirse a las internas de La Libertad Avanza, pidió abiertamente “bajar el tono“, exigió ser un poco más racionales y advirtió que no deben “permitir que los dominen las pasiones“, ya que esos conflictos generan un clima de duda que termina perjudicando al Gobierno.
En cuanto a la polémica sobre Manuel Adorni, quien tomó su lugar, Francos apuntó contra las formas del exvocero presidencial al asumir la Jefatura de Gabinete, señaló “Un jefe de Gabinete debe tener un estilo, pero no irónico o soberbio”, dijo en abierta crítica hacia los modales de Adorni, pero sin hacer referencia a lo más importante: la corrupción de su sucesor.
Así cualquiera “se aparta”
Guillermo Francos no es más bueno ni mejor que los que ocupan hoy el gobierno nacional; es la misma calaña, solo que con mejores modales. Su edad lo hizo más sabio y tal vez más cuidadoso en las declaraciones, pero fundamentalmente, lo hizo más resbaloso, como una anguila recién sacada del agua. Es lo que en la jerga política denominan sin eufemismo “un viejo zorro”.
Lo que no explica Guillermo Francos, es que Karina Milei no lo quería ni cerca, que su hermano debió prescindir del ex peronista y darle lugar al recambio, que a juzgar por los resultados, fue peor el remedio que la enfermedad.
Pero volviendo al “viejo zorro”, es obvio que hay dos cosas innegables: Francos no conoce ni cerca la pobreza, por lo tanto no puede referirse a ella o todo lo que le diga resulta increíble y en segundo lugar como buen zorro que es, se guarda la lengua en el bolsillo porque su salida “amigable” del gobierno fue a cambio de un puesto en el Directorio de YPF para hacer nada y donde cobra 80 millones de pesos por mes.
Como diría un amigo mío sin universidad pero suficiente calle, lógica y lucidez: “será un viejo zorro, pero no es boludo”. (Agencia OPI Santa Cruz)