La camarilla contra Vidal: Pablo Carrizo y Antonio Carambia, supuestos “cumpas” que le cobraron facturas impagas.
La derrota generalmente es huérfana, en cambio la victoria suele tener cientos de padres. Pero cuando un gobierno sufre una derrota del calibre de la de este domingo en Santa Cruz, aunque los padres de esa derrota no asomen la cabeza, sabemos que los hay y no hace falta un ADN para demostrarlo.
Y empezando por Claudio Vidal, el grandfather dueño del circo, hasta el último intendente del atildado linaje SER dispersos en la amplia geografía provincial, ha tenido el día domingo esa pequeña revancha de hacerle ver al jefe que a pesar del poder político que anida en calle Alcorta, fuera de allí hay, pequeños hombrecillos y mujeres a los que les debe prestar atención porque cuando arrecian las necesidades electorales, son propensos a “cobrarse” los berrinches del gobernador, cuando los hace “hacer pasillo” y no afloja la billetera para llegar a tiempo a pagar salarios, aguinaldos o alguna obra que esos intendentes han comprometido en sus respectivas localidades.
Y uno de esos momentos llegó en las elecciones legislativas del último domingo en dos comunas claves políticamente como son Caleta Olivia, cuyo intendente es Pablo Carrizo, un petrolero que llegó al cargo de la mano de Claudio Vidal y Las Heras, donde el Intendente es Antonio Carambia, quien junto a su hermano José María hacen un tándem con un partido vecinal creado por ellos para hacer carrera de postas entre la intendencia y el Congreso, prendidos con cualquiera que les de la oportunidad de pertenecer, como en este caso lo hace el SER, quien los metió bajo el paraguas del denominado “Por Santa Cruz”.
Pero la fidelidad partidaria tiene su precio o su costo, de acuerdo como se lo enfoque.
Carambia el resbaloso
Desde que el gobierno provincial anunció que se haría cargo del traspaso de los activos de YPF, el intendente Antonio Carambia, le cursó un pedido especial a Claudio Vidal “Quiero que el complejo hotelero de YPF quede para la comuna”, le dijo puntualmente Carambia al mandatario provincial. Y pasó un tiempo. El gobernador jugó algunas fichas para intercambiar con los hermanos Carambia, fue pasando el tiempo y tanto Antonio como José María comenzaron a inquietarse. “Sigue la franela, el morocho no les quiere largar tan alegremente el hotel porque sabe que estos son dos traidores que cuando puedan le incendian el rancho”, fue la colorida metáfora que hizo un ex secretario de los Carambia desde Las Heras.
Esto, entre otras cuestiones de orden económico que Vidal retrasó a instancias de la preocupación del intendente laseherense, enturbiaron la relación y todos saben que en Las Heras Carambia no movió un dedo para apoyar la campaña de Daniel Álvarez, excepto “el super pancho” que corrió por cuenta del pueblo santaccruceño.
Finalmente a mediados de octubre de este año (hace pocos días) el Gobernador firmó la cesión al municipio de Las Heras, del complejo hotelero de 10 mil metros cuadrados de superficie que ocupan los tres hoteles de YPF, una empresas que aún con déficit se ha dado el lujo de no prescindir de los privilegios que pagan todos los argentinos.
Pero ya era tarde. José Carambia, hombre de decisiones rápidas, en la semana del 20 de octubre voló a México junto a su amigo el diputado por el pueblo de Las Heras Javier Santiago Jara (SER-Por Santa Cruz). Y ambos gozaron de un espectáculo inigualable: la carrera de Fórmula 1 en el autódromo Hermanos Rodríguez de la capital azteca.
Cómodamente bajo el calor tropical y el olor del caucho y los motores, Carambia y Jara se dedicaron a vivar a Colapinto y no solo abandonaron cualquier apoyo a la campaña de Daniel Álvarez en Santa Cruz, sino que el diputado faltó a la sesión en la Legislatura y ambos estuvieron ausentes de Santa Cruz el domingo 26 de octubre; es decir, no votaron.
Carrizo: festejo, risas y buen asado
Pablo Carrizo, intendente de Caleta Olivia, en tanto, por razones de orden económico en el último año vio bastante deteriorada su relación con su mentor político: el gobernador Claudio Vidal.
La provincia le mezquina la billetera; a raíz de ello tuvo paro gremial de municipales, proveedores y le retacearon fondos que le generaron muchos inconvenientes al jefe comunal, quien aconsejado por gente del Instituto Patria que Vidal le puso al lado, como Marcel y otros “consejeros”, Carrizo está prácticamente convencido de que “está para más” y por esa razón es que le soltó la mano a Daniel Álvarez en la campaña.

El intendente no recibió de buen agrado el malhumor que le mostró el gobernador, cuando el municipio sacó la licitación para la reparación del natatotio municipal por la módica suma de 780 millones de pesos. La cara de Vidal no fue la mejor cuando se enteró de este monumental gasto, en un momento donde los recursos no sobran y como ya sabemos, estuvieron afectados a la campaña del candidato que finalmente perdió.
Una señal absolutamente política, contraria hacia la orden del gobernador, es que Pablo Carrizo habilitó el local partidario de “Por Santa Cruz”, el sábado 25, un día antes de las elecciones.
Y lo más extraño de todo (o no tanto) es que luego de conocerse los resultados definitivos el día domingo, Pablo Carrizo, sus colaboradores y gran parte de su gabinete fueron a la parrilla “Fuego” de Caleta Olivia, comieron asado, bien regado y se rieron entre champaña y un buen postre.
Los circunstanciales comensales que estaban allí, pensaron que habían ganado, pero no: mientras el intendente y su equipo vivían una algarabía envidiable, en la capital provincial el gobernador y sus ministros, junto al candidato Daniel Álvarez, estaban de duelo.
Vidal enfrentaba a la prensa y decía “a veces se gana y a veces se pierde”, pero sus ojos inyectados, su rictus de amargura, impotencia y bronca contenida, era una señal que contrastaba con los festejos en la parrilla “Fuego” de Caleta Olivia. (Agencia OPI Santa Cruz)