Lula dio la sorpresa y frenó a la ultraderecha: ganó el balotaje y gobernará Brasil por cuarta vez

Con el 51,75% de los votos, el líder del PT se impuso a Flávio Bolsonaro en la elección más reñida de la historia brasileña. La remontada, impensada tras la primera vuelta, convierte a Brasil en un dique de contención frente al avance trumpista en la región.

Lula dio la sorpresa y frenó a la ultraderecha: ganó el balotaje y gobernará Brasil por cuarta vez
Luiz Inácio Lula da Silva volvió a hacerlo. A los 80 años, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) se impuso este domingo en el balotaje presidencial brasileño con el 51,75% de los votos frente al 48,25% de Flávio Bolsonaro, según los datos oficiales del Tribunal Superior Electoral con más del 98% de las urnas escrutadas . La victoria, que nadie anticipaba cuando cerró la primera vuelta en segundo lugar, le da un cuarto mandato y convierte a Brasil en el principal freno al avance de la ultraderecha en América Latina.

La remontada histórica

Ningún candidato había logrado revertir un resultado de primera vuelta en la historia democrática brasileña. Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, había ganado la primera vuelta con el 47% de los votos y llegaba al balotaje como favorito en la mayoría de las encuestas . Pero Lula dio vuelta la ecuación en las semanas finales de la campaña, con una estrategia que combinó movilización callejera y una intensa presencia en redes sociales.
La jornada electoral estuvo atravesada por la polémica. El juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin ordenó extender la votación hasta las 19 horas tras los pedidos de ambas campañas por problemas en el transporte público . El Tribunal Superior Electoral debió suspender la difusión de resultados parciales mientras las urnas seguían abiertas. El conteo, que comenzó mostrando una ventaja de Bolsonaro en los primeros cómputos, se dio vuelta a medida que llegaban los votos de los estados del noreste, bastión histórico del PT .

El mapa de Trump, detenido
La victoria de Lula tiene una lectura geopolítica que trasciende Brasil. Flávio Bolsonaro era el candidato explícito del entorno de Donald Trump en la región. Una victoria suya habría completado el mapa de gobiernos afines a Washington que el trumpismo viene construyendo en América Latina. Lula, en cambio, llega al poder con un discurso de defensa de la soberanía regional y de multilateralismo.

El propio Javier Milei se involucró en la campaña brasileña con un respaldo abierto a Flávio, a quien presentó como la única alternativa capaz de derrotar a Lula y sacar a Brasil de lo que calificó como un “curso socialista decadente” . La derrota del candidato bolsonarista deja a la Argentina de Milei sin su principal aliado regional en el proyecto de consolidar una internacional ultraderechista.

Un hombre que no se rinde
La biografía de Lula es, en sí misma, un relato de resistencia. Exobrero metalúrgico del ABC paulista, se formó en el sindicalismo durante la dictadura militar. En 1980 lideró huelgas masivas que desafiaron al régimen y terminó preso 31 días. Fue uno de los fundadores del PT y de la CUT. Perdió tres elecciones presidenciales antes de llegar al poder en 2002. En 2018 fue encarcelado por la operación Lava Jato, pasó 580 días preso, y las condenas fueron luego anuladas por el Supremo Tribunal Federal por vicios procesales y parcialidad del juez. Volvió, ganó en 2022 y ahora, a los 80 años, enfrentó y ganó una nueva batalla contra el heredero del bolsonarismo .

Lo que está en juego para la región

Con Lula reelecto, Brasil se mantiene como referente de políticas redistributivas y como contrapeso a la agenda de Washington en el continente. Sus gobiernos transformaron la vida de decenas de millones de brasileños: el Bolsa Família sacó a Brasil del Mapa del Hambre de la FAO, la pobreza extrema cayó a niveles históricos y el salario mínimo acumuló aumentos reales significativos. En un continente donde la derecha avanzó en varios países, Brasil bajo Lula se posiciona como el dique de contención que la región necesitaba.