Uno de las problemáticas no resueltas en Río Gallegos en materia de higiene (entre muchas otras) aparece lo irregular que resulta la recolección de residuos. Los vecinos suelen tener dos, tres o más días los residuos domiciliarios en sus cestos frente a las viviendas, a merced de los animales, porque el municipio de esta capital, tiene limitadas sus capacidades de recolección, especialmente fundadas, no tanto en falta de personal, sino en recursos técnicos, como . entre otros – la disponibilidad de camiones.
Aún así y tal como lo pudimos corroborar en Río Turbio, el Intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, cede camiones recolectores logueados con su gestión al Intendente Darío Menna, como parte indiscutible de una campaña política personal que tiene en marcha el ex presidente del IDUV, funcionario de Alicia Kirchner, peronista, kirchnerista y opositor del gobernador Claudio Vidal, que desde hace varios años viene imponiendo “su marca” para hacerse conocido en la provincia, en su carrera hacia la gobernación en el 2027, paso previo por las legislativas del 2025.
Tanto Darío Menna, intendente de Río Turbio, como Aldo Aravena, jefe comunal de 28 de Noviembre, ambos del Frente para la Victoria, están encolumnados tras la campaña de Grasso, quien utiliza los recursos del municipio de esta capital, para promover su candidatura. No es la primera vez que en la cuenca carbonífera se ven maquinarias pesadas, camiones y herramientas del municipio de Río Gallegos. Esto explica la “colaboración” directa de Grasso con los intendentes K. De hecho, Grasso ha sido un millonario colaborador con estos jefes comunales, dado que le aportó 5 millones de pesos a su amigo Aldo Aravena, durante la Fiesta del Cóndor y otros cinco millones a Darío Menna para que en la Fiesta de la Lega en Río Turbio, apareciera su “gestión” con miras al 2027.
No es casual que Pablo Grasso haya personalizado todos y cada uno de los bienes de la municipalidad de Río Gallegos con un logo que, valga decir, le fue copiado y plagiado al ex Intendente de Bariloche Gustavo Genusso. Sin embargo, ninguno de los concejales de la ciudad ha denunciado esta acción ilegal del Intendente que usa su cargo para realizar su campaña política a la gobernación.
Todos saben un nadie habla
Intendentes, concejales, diputados y los propios habitantes de la provincia, saben que Pablo Grasso está utilizando bienes y fondos del Estado para sostener su campaña, pero ningún medio hace la mínima mención a este acto de flagrante corrupción.
No hay presentaciones, ni denuncias judiciales y el Tribunal de Cuentas parece no existir en Santa Cruz, a pesar de que el intendente capitalino va por su segundo mandato y la campaña de la reelección la hizo con cargo a los vecinos de Río Gallegos, una ciudad que tiene virtualmente abandonada, con carencias graves en infraestructura y la proliferación de barrios que carecen de todo servicio. La única referencia que se tiene fue del Leonardo Roquel, que los propios concejales mandaron al archivo y una denuncia llevada adelante por el entonces Concejal del ARI Pedro Muñoz por los regalos y gastos realizados por Grasso en Río Turbio y Gobernador Gregores y allí los firmantes hicieron mención al uso ilegal de los bienes municipales para la propaganda personal del Intendente.
Nos deberíamos preguntar ¿Qué hace Pablo Grasso presentado camiones recolectores (entre otras cosas) del municipio de Río Gallegos a Río Turbio y otras ciudades, cuando no puede (o no quiere) resolver los problemas de esta capital?.
¿Cuánta plata y patrimonio de esta ciudad está dilapidando el Intendente Grasso, para potenciar su liderazgo político, comprar voluntades y lograr acuerdos, con fondos municipales desperdigados a lo largo y ancho de Santa Cruz, sin que nadie pida informes o denuncie?. (Agencia OPI Santa Cruz)