El último ranking nacional de imagen positiva de senadores, elaborado en noviembre de 2025, estalló como una bomba política: expuso con crudeza quiénes logran sintonía con la ciudadanía y quiénes se hunden en el rechazo.
La foto del momento es implacable, y entre los nombres del fondo del listado aparece uno que sacude especialmente a Santa Cruz: la senadora Natalia Gadano, ubicada entre las peores valoradas de todo el país.
El informe muestra un contraste feroz: mientras algunos legisladores trepan con comodidad en los niveles de aprobación, Gadano cae en picada, cargando con números que revelan una imagen deteriorada, fría y distante del electorado.
Su ubicación en el pelotón de los senadores con peor percepción pública no es un detalle menor: refleja la baja consideración social, la falta de respaldo y una mirada ciudadana cada vez más crítica sobre su desempeño.
El caso se vuelve aún más llamativo cuando se observa que nombres históricos del kirchnerismo también se encuentran en lo más hondo del ranking, como Alicia Kirchner, otra de las grandes derrotadas en materia de imagen.
Ambas aparecen como parte de un bloque político que no logra reconectar con la gente ni revertir la desconfianza creciente.
El mensaje del gráfico es directo y sin anestesia: los votantes están evaluando, y no están conformes.
Natalia Gadano queda expuesta en una posición incómoda, retratada como una de las senadoras con peor percepción del país, un indicador que anticipa desafíos políticos inmediatos y un urgente replanteo de estrategia si pretende recuperar terreno.
En tiempos donde la imagen vale casi tanto como la gestión, la senadora Gadano enfrenta su momento más crítico. Y este ranking, más que un número, es una sentencia política difícil de ignorar.
