Pablo Grasso fue reelecto por amplia mayoría y se perfila como el principal referente de la oposición a partir del 10 de diciembre.

Dueño de una ambición calculada y una obstinación inoxidable, Pablo Grasso a los 47 años fue reelecto al frente de la capital provincial, ahora su cargo a intendente reflejará mucho más que su rol de jefe comunal: comandará el enclave más importante que le queda al kichnerismo en la provincia.

Con Alicia Kirchner como senadora por la minoría a partir del 10 de diciembre, y Máximo y Cristina Kirchner ocupados en lo que ocurre con el espacio político en la provincia de Buenos Aires, la herencia política en la provincia queda vacante. El triunfo de anoche en Río Gallegos, convirtió a la ciudad en el principal bastión del kirchnerismo: con el 92, 38% de las mesas escrutadas, Unión por la Patria se imponía, por el 46,01% ante Por Santa Cruz, que obtenía el 33,19%.

Para Grasso, el triunfo no fue sorpresivo, empezó a recorrer el camino hacia el poder hace años cuando a poco de llegar a Río Gallegos en los años ‘90 inició su visita a las unidades básicas, en épocas en que Néstor Kirchner era gobernador, y en él se referenció a lo largo de su campaña. Incluso durante los primeros años de la intendencia, hizo colocar la estatua de Kirchner y el radical Alfredo Martínez en el ingreso al palacio comunal.

La construcción de un candidato

La victoria de este domingo sobre todo su performance individual que con 22 mil votos triplicó al segundo mejor posicionado no fue un batacazo. Hace años que participa en política, gana, pierde, y se vuelve a postular. Llegó a la ciudad junto a su familia cuando su padre gendarme fue trasladado a la ciudad, donde finalmente se radicó. Dicen, que su padre Miguel solía decirles a sus amigos, que su hijo, entonces adolescente, sería gobernador. Sus interlocutores lo miraban con condescendencia.

De altura media, flequillo rebelde y algo de gestualidad adolescente, Pablo Grasso es desde 2019 el intendente de Río Gallegos, pero ya en el 2015 había probado el cargo y le quedó el gusto del poder de pueblo chico. Era presidente del concejo deliberante local y debió reemplazar al intendente que renunció, Raúl Cantín. Grasso estuvo cinco meses en el cargo y desde allí preparó su candidatura para la intendencia.

En 2015 y con toda la ola de Juntos por el Cambio en contra, fue el candidato más votado pero perdió como resultado de la Ley de Lemas, su contrincante Roberto Giubetich, a quien dobló en votos, asumió por haberle ganado en la sumatoria de sublemas de Cambia Santa Cruz. En la gobernación asumió Alicia Kirchner y lo premió a Grasso como titular al frente del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda, IDUV, la siguiente plataforma desde donde cuatro años después se lanzaría nuevamente por la intendencia.

Por su gestión al frente del Instituto de la Vivienda fue denunciado penalmente por supuestas irregularidades. En 2021 la vocal por la minoría del Tribunal de Cuentas, Yanina Gribaudo, radicó dos denuncias penales contra el IDUV durante el período 2014-2018, hospitales, viviendas, pavimento, canchas de fútbol y otros edificios públicos, construidos durante los años en que Grasso estuvo al frente del organismo.

Cuando llegó a la intendencia, empezó a construir su campaña a la gobernación: fundió la “G” de su apellido con el nombre de la capital provincial y empezó a dejar su sello con una fuerte impronta en la obra pública: remozó la Avenida San Martin, implementó un centro de vigilancia, construyó un parque temático, e inauguró el Paseo de los Presidentes con estatuas a escala real, entre alguna de sus obras.

Decidido a pasar a la historia, no se fijó en gastos a la hora de organizar las fiestas Aniversario de la ciudad de Río Gallegos con megashows gratis de artistas de la talla de -LGante, Tini y Camilo. Los gastos exorbitantes de los festejos y las obras públicas en la ciudad no fueron informados oficialmente en el Concejo Deliberante pese a los reiterados pedidos de informes.

En abril de este año, el concejal del ARI-CC Pedro Muñoz radicó una denuncia penal contra tres expresidentes del IDUV, Roberto Andrino, Daniel Copertari, Pablo Grasso, y de la hermana de éste, María Grasso, por presuntas irregularidades en la contratación de obras públicas. Como ejemplo el denunciante citó que entre 2016 y 2019 se licitaron 988 casas y solo se entregaron 224.

Pidió que se allanen oficinas del IDUV y del Registro Único de Proveedores. Se trata de la adjudicación de obras a Carrizo Stella Maris / Empresa Strella pese a encontrarse en proceso de quiebra desde hace más de un año, y a las firmas Mata Negra, Acri, Escarabajal, Efitec y Permaco, a cargo de obras por más de mil millones de pesos a valores históricos. El concejal menciona adelantos de pago de obras sin control, obras inconclusas, y posible cartelización de la obra pública. La causa está en trámite.

Mientras tanto, Pablo Grasso celebra los resultados de las elecciones generales de este domingo, y no solo por el amplio respaldo que recibió de parte de la ciudadanía.

Ante la debacle que significó para el kirchnerismo haber perdido la gobernación en agosto, y este domingo la mayoría de las intendencias a manos de Claudio Vidal, el intendente de la capital provincial asoma como el principal referente del movimiento que fundó Néstor Kirchner en los ochenta y que cuatro décadas después aun sobrevive gracias a un dirigente del que siempre desconfió.
Mariela Arias