“VIVA LA LIBERTAD CARAJO” Golpe al consumo en Santa Cruz: 637 comercios cerrados y casi 40% menos de patentamientos

El deterioro económico comenzó a trasladarse con fuerza a la vida cotidiana de las ciudades santacruceñas. Menos movimiento, compras postergadas, locales que desaparecen y comerciantes que multiplican promociones forman parte de un escenario que ya aparece reflejado en distintos indicadores.
La imagen se repite en diferentes puntos de Santa Cruz. Comercios con menos clientes, negocios históricos que dejan de funcionar y consumidores que concentran cada vez más sus gastos en aquello que consideran indispensable. Ya no se trata solamente de la percepción de quienes están detrás de un mostrador.

La situación tampoco responde a un único sector. Los últimos datos disponibles muestran retrocesos en alimentos, servicios, farmacias y otros rubros, mientras que también aparecen señales preocupantes en el empleo privado y en compras de mayor valor, como los vehículos.

El fenómeno tiene además un contexto nacional. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) advirtió en su último relevamiento que el consumo continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de las tarifas y el endeudamiento de las familias, factores que están llevando a los hogares a restringir sus compras.

El dato que muestra la dimensión de la caída en Santa Cruz
El último Índice Provincial de Actividad Económica (IPAE), elaborado por la Federación Económica de Santa Cruz, registró en julio una caída interanual del 12,3% en la actividad comercial y de servicios de la provincia.

El retroceso acumulado durante los primeros siete meses de 2026 llegó al 8,4%, mientras que julio marcó el decimotercer mes consecutivo sin crecimiento interanual. Fue, además, uno de los peores resultados desde que comenzó a elaborarse el indicador.

La caída atravesó a los cinco sectores medidos.

Servicios retrocedió 15,6% interanual; Alimentos y Bebidas cayó 14,9%; Farmacia y Perfumería disminuyó 13,8%; Ferretería, Construcción, Bazar, Hogar y Muebles bajó 8,5%; e Indumentaria, Calzado y Textiles retrocedió 5,6%.

El dato de alimentos resulta particularmente significativo porque no se trata de un consumo fácilmente postergable. La propia FESC describió un escenario de salarios insuficientes y hogares que restringen gastos incluso cuando los comercios ofrecen promociones y precios competitivos.

Río Gallegos: 637 bajas comerciales
El deterioro empieza a tener una expresión todavía más concreta en la capital santacruceña.

Según el último relevamiento difundido por la Federación Económica, entre 2025 y agosto de 2026 se registraron 637 bajas de habilitaciones comerciales en Río Gallegos. De acuerdo con ese cálculo, el padrón activo habría pasado de alrededor de 3.000 comercios a unos 2.363, una reducción cercana al 21%.

Desde el Sindicato de Comercio también encendieron una alarma en los últimos días. Su secretario general, Claudio Silva, sostuvo que el ritmo de cierres habría pasado de uno a hasta tres comercios diarios en la ciudad. Se trata de una estimación gremial y no de un registro oficial diario, pero coincide con la tendencia que muestran las bajas de habilitaciones.

A esto se sumaron durante los últimos meses cierres de establecimientos de mayor tamaño y conflictos empresariales que tuvieron impacto directo sobre puestos de trabajo.

El empleo privado también sintió el golpe
Otro dato permite dimensionar por qué la caída del consumo termina retroalimentándose.

El informe técnico de la FESC, elaborado a partir de información del SIPA, SRT y otras fuentes, estimó que Santa Cruz perdió alrededor de 10.400 empleos privados registrados entre noviembre de 2023 y abril de 2026.

El número de trabajadores privados formales habría caído hasta aproximadamente 50.600, mientras que entre 350 y 400 empresas empleadoras dejaron de formar parte del sistema entre fines de 2023 y mayo de este año.

Menos trabajadores con ingresos estables implica, a su vez, menos dinero circulando por supermercados, tiendas, restaurantes y servicios.

Otro termómetro: Santa Cruz tuvo la mayor caída del país en patentamientos
Hay un indicador de agosto que agrega una señal especialmente fuerte.

Mientras los patentamientos de autos cayeron 17,9% interanual en todo el país, en Santa Cruz el desplome fue del 39,5%: se patentaron 283 vehículos contra 468 en agosto de 2025.

Fue la mayor caída porcentual entre todas las provincias argentinas durante ese mes, de acuerdo con los datos de la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad Automotor recopilados por Todo Riesgo.

En este caso la comparación es directa: la contracción santacruceña fue más del doble de la registrada a nivel nacional.

El consumo nacional tampoco logra despegar
El problema no está aislado del escenario argentino.

Las ventas minoristas pyme volvieron a retroceder durante agosto: cayeron 0,2% interanual y 2,7% respecto de julio, mientras acumulan una baja real del 2,4% durante 2026, según CAME.

La entidad identificó como factores centrales la reducción del poder adquisitivo, el peso creciente de los servicios y el endeudamiento familiar. Alimentos y bebidas, por ejemplo, retrocedieron 2,5% interanual a nivel nacional.

Hay, sin embargo, una diferencia que llama la atención: mientras el comercio minorista nacional muestra una caída relativamente moderada, los indicadores disponibles para Santa Cruz reflejan un deterioro mucho más pronunciado en varios rubros.

Las metodologías de CAME y del IPAE santacruceño son diferentes y sus porcentajes no deben compararse como si fueran el mismo índice, pero ambos muestran una demanda interna debilitada.

De las estadísticas a las calles
La provincia ya declaró y reglamentó este año la Emergencia Comercial, Industrial y PyME, una herramienta impulsada para contener una situación que cámaras empresarias y sectores productivos venían advirtiendo.

Pero los últimos números muestran que el problema continúa.

En Santa Cruz coinciden ahora cuatro señales difíciles de ignorar: actividad comercial en baja, centenares de bajas de comercios en Río Gallegos, pérdida de empleo privado y un desplome de casi 40% en los patentamientos de automóviles.

Detrás de cada porcentaje aparece el mismo problema: hay menos dinero disponible para consumir. Y cuando los hogares dejan para después la ropa, un arreglo de la casa, una salida o un auto y empiezan a ajustar incluso en alimentos, la crisis deja de ser una discusión de estadísticas para empezar a verse, literalmente, en las calles.