EL PATRIMONIO DE MÁXIMO KIRCHNER ES DE 400 MILLONES Y LOS ÚLTIMOS 100 MILLONES “LOS HIZO” EN EL AÑO DE PANDEMIA. ¿QUIÉN DIJO QUE LA PANDEMIA SOLO TRAJO PENAS Y POBREZA?

En cualquier país del mundo un diputado, senador o funcionario en un gobierno que durante un año de pandemia haya tenido un crecimiento exponencial en su patrimonio, necesariamente se abriría una investigación ante la sospecha de un enriquecimiento ilícito. Pero si eso sucede en un año de pandemia y con personas con causas de corrupción, mucho más.

En argentina nada de eso ocurre. A la justicia no le llama la atención, al presidente de la Cámara de Diputados tampoco, al Senado ni hablar, al gobierno nacional por supuesto menos, porque el cuestionado es parte del poder y básicamente a los que les debiera importar, que es a los jueces y fiscales ni siquiera lo tienen en cuenta.

El pueblo, ergo: votantes, es la única herramienta que le queda al país para expulsar y castigar a personas que desde el poder se dedican a enriquecerse de manera oscura, inexplicable y casi como un hecho de realidad mágica, tal es el caso de Máximo Kirchner quien, de acuerdo a la documentación oficial publicada por el diario Clarín, tiene un patrimonio declarado (en blanco) de 400 millones de pesos, con 100 millones de pesos aumentados en el 2020, año de pandemia.

Su madre, la multiprocesada Cristina Fernández, actual vicepresidente, investigada en al menos 5 causas por corrupción y lavado de dinero, no creció tanto: solo informó un patrimonio de $16.463.095,00 en la DDJJ del 2020, representando un 69% más que en 2019, cuando informó $9.761.186.

Nada mal le fue a la familia presidencial, en un año donde todos nos empobrecimos, miles de Pymes desaparecieron, los comercios quebraron, miles del empresa cerraron porque se fundieron y otras tantas se fueron el país por la imposibilidad de funcionar con al menos una ganancia que les permitiera salvar los costos.

Nada mal si se piensa que han estado embargados en sus bienes, hasta que la asunción como gobierno en 2019, hizo que algunos jueces con la mente nublada, partidizada o el bolsillo abierto, encontraran los vericuetos legales (algunos realmente desopilantes argumentativamente) para ir devolviéndoles las propiedades y el usufructo de su bienes mal habidos y quitándole responsabilidad o liberando a los cómplices como Armando Boudou y los Báez.

Tenga en cuenta el lector, que estos montos descomunales que declara tanto el diputado Kirchner como su madre, son “en blanco”, es decir, ya de por si son difíciles de justificar siendo que ninguno de ellos, además de no conocérsele trabajo privado alguno, han podido todavía dar explicaciones ante la justicia sobre el patrimonio anterior que fue llevado ante la justicia y de la cual, por ejemplo, Florencia Kirchner no sabe de dónde obtuvo lo 5 millones de dólares que se reprodujeron como los peces, en su caja fuerte del banco hace unos años. Si esto es así, pensemos en cuánto se multiplicará el patrimonio oculto, ese en negro, que no declaran.

En cualquier país del mundo, esto sería un escándalo, los funcionarios y políticos estarían bajo juicio político, apartados y presos. En Argentina, gracias a la mansas ovejas que constituyen una gran parte de su población, estos actores sospechados de múltiples ilícitos en la función pública, vuelven a ella y a ostentar una riqueza provocativa, obscena, irreal en un marco de empobrecimiento generalizado que ha dejado la pandemia, en un país que lo sacaron fuera del mundo, está en el ranking de los peores administradores de la pandemia, con mayor cantidad de muertos, el 60% de pobreza, fundido, sin recursos y endeudado por las próximas 10 décadas. ¿Si esto no es corrupción, qué es la corrupción?

Un país con pueblo pobre y funcionarios y políticos ricos, marca una sola tendencia: nos están robando (además de la plata) el futuro.

En ningún país que no esté gravemente enfermo como el nuestro, una persona que nunca trabajó ni estudió puede llegar a amasar una fortuna de 400 millones de pesos y aumentarla 100 millones en un año.

Argentina es un país de mentira. Somos el hazmerreir del mundo y como si fuera poco, tenemos ínfulas de piolas y progres. Somos realmente el país de “comic”, donde cualquier cosa puede pasar, aún las más increíbles. El único país de la región donde habitan las “arañas sin patas”, mote aplicado a quienes “nadie sabe cómo hicieron la tela”, un término del lunfardo, tan aplicable a personajes como Máximo Kirchner, que sin haber trabajado, ni producido un tornillo en su vida, son increíblemente ricos y siguen aumentado su patrimonio en la función pública, lo único que hicieron desde que tienen conciencia y hay quienes aún dudan si lo consiguieron en buena ley o por vía del delito.

Un gran tema para que los argentinos deban resolver en dos lugares: en las urnas y en la Justicia.

(Agencia OPI Santa Cruz)