Reapareció CFK. De “viejo hijo de puta”, a recordar la obra de Juan Domingo Perón y de dejar un país en ruinas a erigirse en especialista en economía

Lejos de ser una opinión autorizada y mucho menos de poder articular dos palabras juntas ante algún periodista no kirchnerista, que le pregunte lo que ella no puede responder, la ex vicepresidente Cristina Fernández apareció por un streaming K llamado “Gelatina” (¿Alguna metáfora reprimida por ahí, quizás?) con motivo del 50 aniversario de la muerte de Juan Domingo Perón.

Todos recordamos que Cristina Fernandez, aún en Santa Cruz, odiaba la figura de Perón, no así la de Evita y nunca dudó en acordarse del General, fundador de la ideología que Néstor y ella se apropiaron para sus fines políticos, como el viejo hijo de puta. Su odio visceral hacia el padre del peronismo, fue inocultable entre la gente que rodeó el poder, tanto en Santa Cruz como luego en la presidencia.

Sin embargo, Cristina Fernández, la segunda presidente mujer condenada por la justicia a 6 años de prisión por robarle al Estado en funciones, eligió esta fecha para subirse al carro de triunfo de los recuerdo de aquellos compañeros que después de sus gobiernos fallidos, miran hacia otro lado, buscando un referente que en las próximas elecciones no sea piantavotos, como va a ocurrir con quien elija (por tercera vez) la condenada, en caso de que el peronismo le permita (una vez más) parasitarlo con la bacteria del kirchnerismo explícito.

En ese tren de banalidades de la corrupta ex funcionaria nacional recordando aquel 1º de julio de 1974 dijo “Mi mamá me llama llorando, fue un shock fuerte. Fue un inmenso vacío en un momento difícil del país. Estupefacción, me parece que eso fue. Fue una experiencia que vivieron tanto los que querían a Perón como los que no”; obvio, no aclaró por “Gelatina” que ella nunca lo quiso.

“Como conductor debe haber tenido muchos aciertos y un error fue cuando eligió a Frondizi, que fue muy bien hecho, porque de esa manera pudo dividir a la Unión Cívica Radical y pudo armar un frente. No solo nos traicionó, sino que armó el plan Corrientes, un plan de conmoción interna”, la condenada no pudo ocultar su desprecio por la figura del General, aunque se tratara de recordarlo el día de su muerte.

Luego definió “al peronista” como “Un hombre libre, que puede decidir libremente porque ha resuelto los problemas de subsistencia, de trabajo, y de poder decidir sobre su vida. No se trata del igualitarismo, porque no somos todos iguales”.

Repasando este concepto y las palabras elegidas por CFK para definir al peronista, no damos cuenta que el kirchnerismo no tiene un ápice de peronismo, pues sus militantes no se han caracterizado por ser libres pensadores y en los 16 años que gobernó no solo no ha resuelto los problemas de subsistencia, trabajo y la facultad de decidir sobre sus vidas, sino que, por el contrario, a sumergido al hombre libre en los peores sufrimientos sociales como el pobrismo, el hambre, el desempleo, la inflación, la indigencia y la marginalidad de las clases bajas, aumentando la delincuencia, la narcocriminalidad y el endeudamiento nacional en sus cuatro gestiones a partir del 2003.

Tratando de explicar que “antes eran mejores” CFK dijo “Nosotros leíamos mucho, estábamos muy informados. Dudábamos de todo, no creíamos ni lo que aparecía ni en los diarios ni en la tele. Estábamos preparados para poner en duda al mundo, y ahora hay gente que cree lo que sale en TikTok, aunque sea una pelotudez más grande que una casa”; bueno, bienvenida a la realidad, porque en una de estas pelotudeces, ella estaba dando su mensaje pelotudo.

Ya en otro plano, porque lo que menos le interesaba a Cristina Fernández en “Gelatina” era recordar a Juan Domingo Perón, se metió con “la derecha y la izquierda”, recordemos que tanto ella como su marido, se automencionaron como “de izquierda” y en realidad tienen tanto de socialistas o trotskistas como quien esto escribe de monje tibetano.

“La derecha de acá tiene que ver más con Emmanuel Macrón, que bajó las jubilaciones y que está de acuerdo con apoyar la guerra de Ucrania contra Rusia. Esta derecha de acá es anacrónica, que quedó en la Guerra Fría, del comunismo y de cosas que no existen. Acá no es lo que se está pensando”, dijo.

Muy interesante porque si de destruir las jubilaciones se trata, ella cuando estuvo en la presidencia en el año 2010 vetó la Ley del 82% Móvil de la Jubilaciones, que había aprobado el Congreso de la Nación y cuando el Macrismo modificó la ley de actualización le tiraron 14 toneladas de piedras en el Congreso. Cuando reasumió el poder con Alberto Fernández y Massa, volvieron a quitarle el índice de actualizacion por inflación a las jubilaciones mínimas. Las de ella no, esas andan en el orden de los 28 millones de pesos mensuales.

La otra inversión de argumentos que usa esta mujer alienada (además de corrupta) es cuando le endilga a Macrcón estar de acuerdo “de apoyar la guerra de Ucrania contra Rusia” y alegar que el comunismo no existe, que es una entelequia.

En su concepción irracional de la realidad y el acomodo oportunista de los términos que emana de su interpretación afiebrada de la realidad, Ucrania es el país que ataca a su amigo Putín y la guerra no es, precisamente, porque Rusia invadió a Ucrania. Es la misma concepción de inocencia que usó para extenderle un salvoconducto al gobierno terrorista de Iran y la misma convicción con que defiende a los dictadorzuelos como Maduro, los Castros o que la lleva a defender a los Palestinos porque sufren las represalias judias, solo por haber atacado suelo de israel y matado a más de 2.500 inocentes, bebés, amas de casa, estudiantes y gente que bailaba en un recital.

Y ya para cerrar, Cristina Fernández entró en el tema por el cual apareció en “Gelatina”, que era criticar al gobierno nacional, en la figura de Javier Milei, el ignoto out sider que sin pergaminos, ni reconocimiento público ni estructura política le arrebató el sueño de un nuevo periodo con la nueva marioneta elegida por ella para el periodo 2023/2027: Sergio Massa.

Y de todas la pavadas que dijo vamos a citar la principal “El único que piensa que el problema de la Argentina es el déficit fiscal es el Presidente”.

Claro, ella nunca le daría importancia al déficit fiscal; de hecho repasando sus administraciones, cualquiera se da cuenta que el Estado creció un 400%, las reservas se licuaron, el país se endeudó en más de 130 mil millones de dólares, quedamos fuera del mundo comercial y político, el Estado elefantizado se llevó los PBI entre gastos, déficit incalculables y corrupción y el 2023 se fueron disparados por el voto popular, dejando atrás una inflación del 3.000%, un 54% de pobreza, la economía al borde de la hiperinflación, una recesión histórica y un riesgo país que octubre del 2023, antes de las elecciones, era de 2.500 puntos.

Se entiende entonces, por qué habla por “Gelatina” la señora condenada por corrupción y también se entiende por qué dice las estupideces que hilvana con pretensión de entendida, a oscuras, y solo es capaz de hacerlo ante un micrófono improvisado de un sitio en internet. (Agencia OPI Santa Cruz)