Victoria Villarruel: “La Universidad de las Madres de Plaza de Mayo tiene la misma calidad educativa que una academia de Giselle Rímolo”.

La compañera de fórmula de Javier Milei embistió contra la reciente jerarquización que le otorgó el Congreso a la entidad creada con el impulso de Hebe de Bonafini. Además, dijo que los juicios de lesa humanidad “bloquean el funcionamiento de funcionamiento de la Justicia Federal”.
Victoria Villarruel, compañera de fórmula de Javier Milei y eventual coordinadora general de sus políticas en las áreas de Justicia, Seguridad y Defensa, volvió a embestir, durante un almuerzo del Rotary Club, contra las políticas de Derechos Humanos durante el kirchnerismo. En particular, apuntó contra la reciente jerarquización al rango de universidad del Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo (IUNMA), fundado en 2014 con el impulso de la titular de la asociación Homónima, Hebe de Bonafini.

La diputada nacional, irónicamente, comparó a la institución con “una academia que pudiera tener Giselle Rímolo”, en referencia a la falsa médica condenada por ejercicio ilegal de la medicina. Además, ratificó que, si La Libertad Avanza se impone en las elecciones y Milei alcanza la Presidencia, impulsará una profunda auditoría sobre las indemnizaciones para víctimas del terrorismo de Estado.
Villarruel es la fundadora y presidenta del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTyV), que se dedica a “visibilizar las muertes provocadas por el accionar de organizaciones armadas argentinas durante la década del setenta”. Sus posturas sobre Derechos Humanos, polémicas, tuvieron su pico de atención durante la realización del “homenaje a las víctimas del terrorismo” que realizó en la Legislatura porteña hace tres semanas, y que llevó a que distintas organizaciones de izquierda y progresistas se reunieran en la puerta para protestar contra un acto que, consideraron, tenía un claro corte negacionista y provocativo.

Hoy, Villarruel ratificó sus ideas durante una comida organizada en el Hotel Libertador, a donde el Rotary suele convidar a figuras relevantes de la política para que revelen sus ideas y planes -por caso, en las últimas semanas pasaron por el mismo atril Jorge Macri y Mauricio Macri-. Como única oradora, durante algo más de media hora, la abogada despotricó contra los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y Alberto Fernández, y atacó también a Juntos por el Cambio por apoyar, según dijo, varias de sus iniciativas en el Congreso.
En el inicio de su disertación, en un atril en la esquina del salón del primer piso, Villarruel remarcó que con sus pares, Milei y Carolina Píparo, votaron contra el oficialismo “en el 95 por ciento de las oportunidades”, y recordó que en las últimas semanas se crearon nuevas universidades, entre las que mencionó a la de Madres de Plaza de Mayo, la de Pilar, la del Delta y la de Río Tercero.
“Estas universidades son, en realidad, instituciones que funcionan como cajas, sin el potencial de alcanzar la excelencia académica, y no están destinadas a cubrir las necesidades de una región específica. En realidad, se han utilizado para financiar proyectos como la telenovela de Andrea del Boca o investigaciones sobre crímenes de lesa humanidad cometidos por el sargento Gómez en tal momento. Todas cuestiones que son principalmente de índole ideológica”, dijo, ante un auditorio colmado con amplia mayoría de hombres (los rotarios recién permitieron la incorporación de mujeres a sus huestes el año pasado).
Y agregó, a modo de ejemplo: “En la última sesión se votó la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, que, como se podrán imaginar, tiene la misma calidad educativa que una academia que pudiera tener Gisel Rímolo”. Entre las mesas, donde los comensales probaban el primer plato, se escucharon risas y algunos tosieron.

La IUNMA fue creada originariamente por la Asociación Madres de Plaza de Mayo como “universidad popular”, en el 2000, con sede junto a la Casa de las Madres de la calle Hipólito Yrigoyen. Este año, el diputado nacional y titular de la CTA, Hugo Yasky, presentó un proyecto para darle autonomía universitaria, que avanzó rápidamente, tuvo aprobación en el Senado y finalmente se transformó en ley. Lo cual le dará a la institución independencia en la designación de sus autoridades y en la propuesta académica; y una asignación presupuestaria más allá de las decisiones del gobierno de turno. Tras la sanción de su iniciativa, el sindicalista K recordó a De Bonafini, fallecida en noviembre pasado.

“Esta universidad -siguió la diputada, con la habitual seriedad- fue traída a colación de una solicitud de la UCR para crear la Universidad de Río Tercero, en Córdoba, creada para brindar homenaje a ciudadanos de Río Tercero por la voladura de una fábrica militar. Todavía busco entender la correlación que puede tener la creación de una universidad con un hecho como este. Pero hubo quórum, se votó, y por esa universidad tuvimos que votar cuatro más”, ironizó.

Y terminó con el punto al que quería llegar: “Hay una situación que se viene configurando, donde el kirchnerismo propone, pero sin el acuerdo de Juntos por el Cambio, esas propuestas no se aprobarían”, dijo.

Además, informó que está decidida a revisar las reparaciones económicas a familiares de desaparecidos, un tema sobre el cual, en el pasado, puso como ejemplo de irregularidades al actual ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. Y sumó un cuestionamiento directo al desarrollo de los juicios de lesa humanidad. Según aseguró, esos procesos “bloquean el funcionamiento de la justicia federal” y provocan que “las causas por narcotrafico y corrupcion vayan prescribiendo lentamente, ante el colapso que tienen (en la Justicia) por los juicios de lesa humanidad que son repetidos, uno tras otro, con los mismos imputados y las mismas imputaciones”.

Villarruel tiene pleno apoyo de Milei, a quien elogió durante la presentación ante los miembros del selecto club, originado en Estados Unidos a principios del siglo pasado; y a quien preparó para el primer segmento del debate, donde el propio candidato presidencial dijo, sin pruritos, que los desaparecidos durante la dictadura no fueron 30.000 sino algo más de 8000; y aseguró que en los 70 no hubo un genocidio perpetrado por el Estado, sino “una guerra”.